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Sector Los Pozos, donde se construiría el megaproyecto Esencia, visto desde el Balneario de Boquerón, en Cabo Rojo, Puerto Rico. Eric Ardito, Unsplash.

La farsa de Esencia como desarrollo de “baja densidad”

La región suroeste de Puerto Rico, un bastión y patrimonio de biodiversidad irreemplazable, sigue bajo asedio. La propuesta del megaroyecto Esencia en Boquerón, Cabo Rojo, busca transformar 1,549 cuerdas en un gigantesco complejo turístico y residencial. Sin embargo, una serie de revelaciones evidenciadas en tres comunicaciones oficiales de agencias reguladoras de Puerto Rico y Estados Unidos desnudan las profundas fallas ambientales de este desarrollo, validando de paso las constantes denuncias de las personas defensoras de los ecosistemas y las comunidades.

Controversia revelada: cartas que desnudan el megaproyecto

El desarrollador, Cabo Rojo Land Acquisition, LLC, presentó una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) en la que cataloga a Esencia como un desarrollo de “baja densidad”. Sin embargo, la descomunal propuesta incluye la construcción de 530 habitaciones de hotel, 1,132 residencias, una escuela, zonas comerciales, un aeropuerto privado y dos inmensos campos de golf.

No obstante, los hallazgos detallados en dos evaluaciones del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), una carta del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS, por sus siglas en inglés) y una misiva de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE)- estas últimas dos publicadas en exclusiva por Marea Ecologista– refutan de manera categórica esta premisa corporativa.

Aguas calmadas del balneario de Boquerón, con el sector Los Pozos de fondo, donde se construiría el megaproyecto Esencia, en Cabo Rojo, Puerto Rico. Matthew Hernández, Pexels.

¿Quiénes son los actores gubernamentales y qué argumentan?

En la carta del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE. UU. (USFWS) del 28 de abril de 2025, la agencia federal advierte de forma inequívoca que no consideran el proyecto como uno de baja densidad, ya que alteraría el paisaje actual y sus servicios ecosistémicos.

USFWS señala que la propuesta destina 531 acres a campos de golf y paisajismo corporativo, áreas que no proveen un hábitat adecuado para las especies protegidas documentadas en la zona.

Por su parte, el DRNA emitió su contundente rechazo en dos evaluaciones técnicas- fechadas el 5 de marzo y el 10 de septiembre de 2025, esta última revelada hoy- a las medidas de mitigación presentadas por los proponentes.

El DRNA establece que los terrenos están clasificados en los planes territoriales como Suelo Rústico Especialmente Protegido Ecológico (SREP-E), una categoría estricta que prohíbe su uso como suelo urbano. Foto: Benjamín Lazardo, Pexels.

La agencia gubernamental de Puerto Rico establece que los terrenos están clasificados en los planes territoriales como Suelo Rústico Especialmente Protegido Ecológico (SREP-E), una categoría estricta que prohíbe su uso como suelo urbano.

Asimismo, los informes técnicos del DRNA repudian que se pretenda utilizar el desarrollo de campos de golf como una supuesta “mitigación ecológica”, recordando que estas instalaciones requieren plaguicidas, desfiguran el paisaje natural y provocan la contaminación de los acuíferos.

La AEE: el agua simplemente no está disponible

Mientras el Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre y el DRNA cuestionan la viabilidad ecológica del proyecto, la Autoridad de Energía Eléctrica plantea un problema igualmente serio: el agua.

Una reveladora misiva de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) -fechada el 10 de noviembre de 2025 y publicada en exclusiva hoy por Marea Ecologista-desmorona otra obligación reglamentaria que hace posible la viabilidad del megaproyecto.

La AEE advirtió que el consumo proyectado para Esencia —estimado entonces en aproximadamente dos millones de galones diarios— duplicaría la capacidad actualmente suplida por la planta de filtración Betances y pondría en riesgo el funcionamiento del Distrito de Riego del Valle de Lajas.

Luego, en agosto de 2025, la Autoridad reiteró que el sistema opera con limitaciones sustanciales y que no resulta sostenible atender la demanda adicional que generaría el proyecto. Incluso presentó un balance de consumo donde la demanda total del sistema supera ampliamente la producción máxima permitida del Canal de Riego del Valle de Lajas.

La AEE recuerda además que el sistema de riego fue creado por ley para servir prioritariamente a la agricultura y que cualquier extracción adicional comprometería ese propósito público.

Ni siquiera una conexión de “emergencia”

La respuesta más reciente de la AEE responde directamente a una aclaración presentada por los desarrolladores tras las vistas publicas de marzo de 2025.

Aunque el proponente indicó que dependería de pozos privados y que una conexión a la AAA sería solo una alternativa de emergencia, la Autoridad fue enfática: la planta Betances ya recibe el 100% de su agua del Canal Principal del Distrito de Riego del Valle de Lajas y no existe capacidad adicional para suplir nuevos caudales, ni siquiera bajo un escenario de emergencia.

La agencia también advierte que cualquier aprovechamiento del Desagüe Principal Oeste B, una infraestructura vinculada al funcionamiento hidrológico del Refugio de Vida Silvestre Iris Alameda de Boquerón, requeriría nuevas evaluaciones ambientales y autorizaciones del DRNA, del propio USFWS y de la AEE.

Aunque los desarrolladores alegan que dependerán de fuentes subterráneas propias, la AEE es categórica al dictaminar que no cuenta con capacidad adicional para proveer un suministro de “emergencia” a través de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), a quien la AEE le vende el agua de los canales de riego de manera simbólica para que la use para el suministro de agua potable a la ciudadanía.

Cualquier conexión o extracción adicional de esta fuente común impactaría directamente la disponibilidad de agua para los agricultores del Distrito de Riego del Valle de Lajas.

La agencia enfatiza que los dueños privados no poseen autoridad sobre este canal y cualquier desvío de aguas requeriría evaluaciones exhaustivas del DRNA y el USFWS.

En su conclusión, la AEE establece firmemente que la agencia “no puede autorizar ni asumir compromiso alguno que implique un incremento en el volumen de agua suministrado” para el proyecto Esencia.

El megaproyecto Esencia afectaría la costa adyacente a la Bahía de Boquerón, un área designada como propuesta para hábitat crítico del manatí antillano. Foto: LARAM, Unsplash.

Especies en peligro crítico y recursos al borde del colapso

Los documentos confirman que la huella de Esencia impactaría hábitats y ecosistemas insustituibles de manera severa.

  • Fauna amenazada

El proyecto destruiría hábitat forestal crítico para la supervivencia del guabairo (Puerto Rican nightjar) y la mariquita (Yellow-shouldered blackbird), especies en peligro de extinción que poseen amplia distribución en los predios propuestos. También se afectaría la costa adyacente a la Bahía de Boquerón, un área designada como propuesta para hábitat crítico del manatí antillano.

  • Flora endémica y sensitiva

Especies raras como la Cóbana negra, la Aristida chaseae y la Eugenia woodburyana serían directamente impactadas por el movimiento de tierras.

  • Recursos hídricos limitados

El complejo demandaría 1.5 millones de galones diarios de agua potable y generaría más de 800,000 galones diarios de aguas usadas. El DRNA advierte que el acuífero local no puede sostener esta extracción masiva sin arriesgarse a una irreversible intrusión salina, una crisis que se agrava ante la confirmación de la AEE de que no existe un plan B de abastecimiento público para el proyecto.

  • Humedales y patrimonio arqueológico

Se afectarán entre 6.52 y 12.35 acres de humedales. Además, se descubrió un sistema de cuevas con alto valor prehispánico e histórico que quedaría acorralado por el desarrollo turístico.

Embarcaciones de pescadores con el Balneario de Boquerón de telón de fondo y más atrás las colinas del sector Los Pozos, donde se pretende construir el megaproyecto Esencia, en Cabo Rojo, Puerto Rico. Foto: Eric Ardito, Unsplash.

La oposición comunitaria y el futuro de la región suroeste

La oposición a Esencia, conformada por comunidades caborrojeñas y grupos ambientales, exige que se evite la fragmentación del ecosistema que colinda con la Reserva Natural Bosque Estatal de Boquerón y el Refugio de Vida Silvestre Iris L. Alameda Martínez.

Los hallazgos expuestos en estas cartas avalan los reclamos comunitarios: no se puede compensar la destrucción de un bosque seco primario construyendo verjas, jardines paisajistas y lagos artificiales de aguas hipersalinas que terminan funcionando como trampas mortales para la vida silvestre.

La controversia, por tanto, ya no gira solo en torno a diferencias de criterio entre ecologistas, científicos, la comunidad y los desarrolladores. Son las propias agencias encargadas de proteger los ecosistemas y administrar la infraestructura pública las que han puesto en duda la narrativa sobre la cual se promueve el proyecto Esencia.

Lo que está en riesgo no es solo un predio costero, sino la viabilidad de los recursos del municipio de Cabo Rojo y el suroeste de la isla de Puerto Rico.

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Marcos Pérez Ramírez

Marcos Pérez Ramírez

Autor

Periodista y editor fundador