Las recientes revelaciones en torno al megaproyecto Esencia, en la Bahía de Boquerón en Cabo Rojo, levantan serias banderas sobre la viabilidad legal, ecológica y patrimonial de este desarrollo en la región suroeste de Puerto Rico. El escrutinio de cuatro documentos gubernamentales exponen serias deficiencias en los estudios presentados por los proponentes y formaliza la advertencia sobre el devastador impacto que podría provocar el desarrollo a los ecosistemas y bienes históricos localizados en zonas de interés o dominio público.
Turismo advierte sobre el impacto de un desarrollo desproporcionado
La Compañía de Turismo de Puerto Rico (CTPR), a través de dos documentos fechados el 18 de marzo y el 12 de junio del 2025 , evidenció que Esencia es en realidad un descomunal proyecto predominantemente residencial, no turístico.


“El proyecto propuesto representa un uso predominantemente residencial, ya que las unidades de vivienda duplican las unidades de hospedería. El proyecto propuesto representa la comunidad residencial turística de lujo más extensa de la región turística Porta del Sol. El proyecto representa un desarrollo de gran escala en consideración al tamaño y número de unidades, con alta posibilidad de impacto a recursos naturales existentes por lo que requiere de una adecuada planificación y manejo insertando las bases de la sostenibilidad”, expresa la CTPR en su carta del 18 de marzo (Subrayado incluido en el texto original).
La huella masiva del complejo incluye 1,132 residencias, que duplican las 530 habitaciones divididas en cinco hoteles. El espacio, que también incluye residencias asociadas a las marcas hoteleras de ultra lujo Mandarin Oriental y Aman, dos campos de golf y 500 viviendas para estudiantes, amenaza directamente a un ecosistema delicado.

CTPR advierte que el desarrollo pone en riesgo una amplia franja costera de alto valor ecológico que incluye humedales, la zona de mangles del Caño Boquerón, zonas de preservación y bosque seco nativo. Ante esto, la agencia recomendó la reubicación de los componentes de construcción fuera de las áreas inundables, de riesgo de tsunami, y mantener una distancia de seguridad de 50 metros de la zona marítimo terrestre y las reservas naturales.
“No se percibió de manera clara un plan concreto para la protección y conservación de las especies de flora y fauna identificadas como críticas o en peligro. Por tanto, se recomienda que el proyecto cuente con un biólogo residente como recurso permanente dentro de la plantilla del proyecto. Este recurso puede estar a cargo del manejo ambiental y la implantación de las políticas y las prácticas y políticas de sostenibilidad, e integración comunitaria”, recomienda la CTPR a los proponentes en la carta fechada el 18 de marzo del 2025.
La Compañía de Turismo también levantó una grave preocupación legal al revelar problemas de titularidad. Durante el proceso se evidenció que existen propiedades incluidas en la propuesta del proyecto cuyos dueños legítimos no han autorizado dicho desarrollo.
El riesgo al patrimonio cultural y arqueológico
Por su parte, en una misiva más reciente, fechada el 26 de enero del 2026, el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) detalla que el informe arqueológico sometido por los desarrolladores del proyecto Esencia no cumple con las regulaciones del ICP. La agencia identificó omisiones crasas e inaceptables para un desarrollo de esta magnitud.

“Esta revisión y evaluación son efectuadas conforme a las disposiciones de la Sección 10 de la Ley 112 del 20 de julio de 1988 conocida como la Ley para la Protección del Patrimonio Arqueológico Terrestre de Puerto Rico y el Reglamento 8932, del 8 de febrero de 2017. Le notificamos, los documentos según presentados en el Sistema a través de la Oficina de Gerencia de Permisos, no llena los requerimientos de dicho reglamento antes descrito”, [sic] señala el ICP en su carta respuesta.
Entre los señalamientos, el ICP destacó la falta de mapas topográficos históricos del Ejército Español, errores históricos como la fecha de la visita del explorador francés Pierre Ledrú a Puerto Rico (fue en 1797), e incluso faltas ortográficas al nombrar a figuras claves de la arqueología como el Dr. Irving Rouse.

Más alarmante aún es la confirmación de que no se excavó en la zona marítimo terrestre y que los proponentes dejaron sin inspeccionar áreas cercanas a lomas donde se han identificado concheros indígenas.
“En el informe menciona que no se excavó en zona marítimo terrestre. El estudio sistemático de campo requiere que el investigador principal (de la obra) realice un muestreo estratificado”, apunta la agencia encargada de custodiar el patrimonio cultural de Puerto Rico.
El ICP también exigió que se documenten los impactos secundarios a varios recursos arqueológicos, además de solicitar mayor información sobre una cruz fúnebre hallada en la zona. La agencia gubernamental fue contundente al advertir que este incumplimiento podría conllevar sanciones administrativas.
La comunidad en alerta y el rol de las agencias
Como advertimos en nuestro análisis anterior, este megadesarrollo requiere el escrutinio de múltiples agencias adicionales, incluyendo el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), la Autoridad de Carreteras y Transportación (ACT), el Municipio de Cabo Rojo y el Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (US Fish and Wildlife Services).
A este expediente interagencial también se suma una carta del Departamento de Agricultura (DA) fechada el 5 de marzo de 2025. La carta evalúa la consulta de ubicación del Proyecto Esencia en Cabo Rojo. Aunque el desarrollo no impacta terrenos de alto valor agrícola directamente, la agencia expresa una particular inquietud respecto al suministro de agua.

Alternativas para abasto de agua amenazan recursos hídricos de reservas agrícolas
El documento del DA advierte que las tres alternativas propuestas para abastecer de agua al megaproyecto amenazan los recursos de las reservas agrícolas de Lajas y Guanajibo.


Primero, conectarse a la AAA podría competir con la demanda agrícola existente. Segundo, hincar pozos profundos arriesga mermar los suministros de agua dulce en la región. Tercero, construir plantas desalinizadoras requeriría un enorme consumo energético, afectando la red eléctrica actual.
Agricultura concluye exigiendo a los proponentes un panorama mucho más claro para garantizar que el proyecto Esencia no comprometerá el vital recurso hídrico ni la energía indispensable requerida para sostener las siembras agrícolas en esta importante zona económica del suroeste de Puerto Rico.
En riesgo el bienestar natural, patrimonial y comunitario
Lo que está en riesgo es incalculable. Hoy, los terrenos son utilizados por la comunidad para el ciclismo, el senderismo y el disfrute de la playa Los Pozos. Las comunidades locales y las organizaciones ambientales mantienen una firme oposición ante la gentrificación, la privatización de las costas y la insostenible demanda de agua y energía que requería el megaproyecto, en detrimento del bienestar de la agricultura y el diario vivir de las comunidades caborrojeñas.
Ante la falta de infraestructura pública con capacidad para sostener el proyecto, los proponentes sugieren extraer agua mediante pozos privados y crear una microred energética.
Esta pretensión de acaparamiento de bienes comunes subraya la urgencia de detener un modelo de desarrollo que prioriza el lujo sobre la resiliencia, la permanencia de nuestras comunidades y la supervivencia de nuestros ecosistemas costeros.