Las contradicciones institucionales y el secretismo gubernamental continúan rodeando al propuesto megaproyecto Esencia en el suroeste de Puerto Rico. Mientras las agrupaciones ecologistas se organizan frente a la reciente aprobación de la consulta de ubicación, el alcalde de Cabo Rojo, Jorge Morales Wiscovitch, defiende la obra basándose en una premisa económica que riñe con la realidad documental.
Un reportaje de la periodista Tatiana Pérez Ramos, publicado por WAPA TV el 3 de agosto de 2026, constata cómo el Ejecutivo Municipal argumenta que Cabo Rojo “ya está ganando” con la obra, alegando que las residencias del megaproyecto tendrían que pagar el Centro de Recaudación de Ingresos Municipales (CRIM) y los arbitrios de construcción, lo que supuestamente inyectará millones a las arcas locales.
Sin embargo, la evidencia oficial que hemos revelado demuestra lo contrario. Veamos.

El mito de los arbitrios y el CRIM frente al decreto oficial
El documento gubernamental desmiente categóricamente la narrativa del alcalde: a partir de su inicio de operaciones, el megaproyecto cuenta con una exención de 90% en el pago del CRIM.
Peor aún para el panorama fiscal del municipio, el decreto de Turismo le otorga a los proponentes británicos, Reuben Brothers y Three Rules Capital, un 100% de dispensa sobre las licencias e impuestos municipales de construcción.
Esto incluye inmunidad ante cualquier ordenanza municipal nueva que intente cobrarles. ¿De dónde saldrán entonces los supuestos millones para Cabo Rojo, si el Estado ya les ha regalado villas y castillas, incluyendo el 100% de dispensa en el pago de IVU y exenciones totales en la compra de combustibles fósiles derivados del petróleo?
Un patrón de inconsistencias e insostenibilidad
Esta bonanza fiscal inexistente para las arcas públicas refleja un patrón de improvisación que ya hemos fiscalizado. Como revelamos en nuestros recientes reportajes sobre la precaria infraestructura hídrica, la propia Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) fue categórica al advertir que no tienen la capacidad para suplir agua a las 3,976 unidades de Esencia.
Al igual que la falsa promesa de agua, la proyección de riquezas contributivas para el municipio es otra engañifa.
Mientras la Oficina de Gerencia de Permisos (OGPe) da luz verde a consultas preliminares sin celebrar vistas públicas, las comunidades aledañas y la Coalición Defiende a Cabo Rojo asumen la línea de fuego, anticipando movilizaciones y posibles acciones judiciales.
“El pasado 19 de mayo la coalición ¡Defiende a Cabo Rojo! Se reunió con el alcalde. Le pedimos el retiro del endoso municipal al proyecto. Incluso le presentamos el decreto de las exenciones contributivas que perjudican los ingresos del municipio. El alcalde en aquel momento mostró desconocimiento a pesar de que el decreto tiene el acuse de recibo por parte de su propia oficina. ¿A quién le responde Jorgito? ¿Cuáles son los intereses económicos que están detrás de su postura firme en apoyar a un proyecto que no goza de ninguna popularidad en Cabo Rojo por sus consecuencias irreparables en nuestro territorio? Todavía estamos esperando por el alcalde”, dijo Guarionex Padilla Marty, maestro, historiador y coportavoz de Defiende a Cabo Rojo, durante una entrevista sobre esta controversia con Marea Ecologista.

El alcalde Morales Wiscovitch—quien recibió copia del Master Concession Plan con estas dispensas—debe explicarle a Cabo Rojo y a Puerto Rico por qué defiende un megadesarrollo que no pagará los arbitrios que promete, impactando ecosistemas vulnerables y bienes patrimoniales bajo el mismo cuestionable patrón de permisos.