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(Nota de la Redacción este artículo publicó en el portal ONU Medioambiente)

(ONU Medioambiente)- En todo el mundo, en tierra y en los océanos, las poblaciones de plantas, animales e insectos que han decrecido drásticamente han provocado temores de que el planeta Tierra esté entrando en su sexta extinción en masa, con consecuencias catastróficas tanto para las personas como para la naturaleza.

Se estima que 1 millón de los 8 millones de especies del mundo están en peligro de extinción. Los servicios esenciales que brindan los ecosistemas en favor del bienestar humano, como el suministro de alimentos y agua dulce y la protección contra desastres y enfermedades, han perdido su eficacia en gran parte de los casos.

Pero la esperanza no se pierde. En el marco del Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas, se están realizando esfuerzos para recuperar los hábitats terrestres y marinos maltratados, desde montañas y manglares hasta bosques y tierras de cultivo.

Además de proporcionar beneficios vitales para las personas, los ecosistemas restaurados sirven de refugio para gran parte de las especies en peligro de extinción. A continuación se presenta una lista de seis mamíferos, reptiles y aves bajo amenaza que han ido alejándose del borde de la extinción gracias a las iniciativas de restauración.

EL SAIGA ENCABEZA LAS BUENAS NOTICIAS

Antílope Saiga (Andrey Giljov, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=73737597)

Los saigas son una especie de antílope del tamaño de una cabra con una nariz cómicamente grande; existió una época en la que conquistaron por millones de ejemplares los pastizales desde Europa hasta China. Sin embargo, la caza excesiva, la pérdida de sus hábitats y sus rutas migratorias, y los brotes de enfermedades los han reducido a poblaciones escasas y aisladas en Kazajistán, Mongolia y Rusia.

Los esfuerzos de restauración, incluida la Iniciativa de Conservación de Altyn Dala en Kazajstán, han estado protegiendo y revitalizando unos 7.5 millones de hectáreas de zonas de estepa, semidesierto y desierto, con la buena noticia de que están obteniendo resultados positivos y esperanzadores. A pesar de la muerte masiva de 200,000 saigas en 2015, la población de esta especie en Kazajstán se ha recuperado de menos de 50,000 animales en 2006 a más de 1.3 millones en la actualidad.

LOS GORILAS TREPAN MÁS DE LO ESPERADO

Gorila (Fiver Löcker from Wellington, New Zealand, By Fiver Löcker from Wellington, New Zealand – Gorilla Tracking – 20, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8101457)

Estando restringidos a solo dos bosques neblinosos en África central, la población de gorilas de montaña en estado silvestre solamente asciende a 1,000 individuos. Sin embargo, esa cifra representa un incremento constante desde los años 80, así como una recompensa bien merecida por las labores persistentes de protección y restauración que, a su vez, están generando ingresos por concepto de turismo sostenible para las autoridades y comunidades de las áreas protegidas.

La mitad de los gorilas restantes habitan en el macizo de Virunga, caracterizado por sus numerosos volcanes, cuya zona protegida tripartita se extiende a ambos lados de las fronteras de Uganda, Rwanda y la República Democrática del Congo. Las amenazas, como la inseguridad por caza y conflictos humanos, el cambio climático y las enfermedades, hacen que estos grandes simios sigan en peligro.

Los trabajos de restauración en la región han incluido la rehabilitación de más de 1,000 hectáreas en el Parque Nacional Mgahinga Gorilla de Uganda con la eliminación de árboles exóticos para que las especies forestales nativas puedan regresar, y hay planes para restaurar mucho más en la región.

EL JAGUAR PUNTÚA EN AVISTAMIENTOS

Jaguar (Charles J. Sharp – Sharp Photography, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=44247573)

Si bien la necesidad de preservar la Amazonía merece atención, un enfoque para la restauración recae en su vecino menos conocido, la Selva Atlántica. Más del 80% de la vasta selva que se extendía a lo largo de la costa de Brasil y hacia el Paraguay y la Argentina se ha perdido debido a factores como la agricultura, la tala y la infraestructura urbana.

Se están realizando esfuerzos de restauración de amplio alcance con miras a contrarrestar la grave fragmentación de esta zona de alta importancia en términos de biodiversidad. Entre estos esfuerzos, sobresalen la regeneración de bosques en tierras abandonadas y la creación de corredores de vida silvestre entre áreas protegidas, estrategias que están ayudando a preservar a los depredadores como los jaguares y tigrillos bajo la categoría de especies “casi amenazada” de extinción.

La población de jaguares más austral del mundo deambula por la región del Alto Paraná de la Selva Atlántica, a ambos lados de las fronteras entre Argentina, Brasil y Paraguay. En este caso, la reducción de la deforestación y la restauración de miles de hectáreas de antiguas tierras forestales han ayudado a la población de jaguares a incrementarse en un 160% desde 2005.

POR UN PASTOREO SEGURO DE DUGONGOS

Dugongo (Gejuni, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=45575554)

Restaurar los ecosistemas es tan importante en el agua como en la tierra. En los océanos, múltiples hábitats vitales han sufrido destrucción y degradación. Entre estos, las praderas de pastos marinos no son la excepción y su situación llama la atención porque son esenciales para las especies marinas, incluidos los dugongos, y los peces que sustentan la alimentación y los ingresos de las comunidades costeras de todo el mundo.

Los dugongos comparten similitudes con los delfines, especialmente su apariencia amigable y su preferencia por las aguas poco profundas, las cuales no se alejan mucho de los cuentos de sirenas. Desafortunadamente, gran parte de su alguna vez extendida población ha desaparecido debido a la caza furtiva, el enredo en los aparejos de pesca y la pérdida de la hierba marina de la que se alimentan.

Por fortuna, las iniciativas de restauración y protección en curso en sus últimos hábitats conocidos (Australia, Mozambique y el Golfo Arábigo) ofrecen la esperanza de que el único mamífero herbívoro del océano pueda escapar de la extinción. En los Emiratos Árabes Unidos, por ejemplo, Abu Dhabi planea restaurar otras 12,000 hectáreas de manglares, arrecifes de coral y praderas de pastos marinos, además de las 7,500 hectáreas ya recuperadas.

LAS CULEBRAS CORREDORAS LE HUYEN A LA EXTINCIÓN

Culebra corredora (yasmapaz & ace_heart, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7298568)

Los animales y las plantas que habitan únicamente en islas y archipiélagos son especialmente vulnerables a la extinción, como fue el caso de las ahora extintas moas gigantes sin alas de Nueva Zelanda (dinornitiformes) o el zorro volador oscuro de las islas Mauricio y la Reunión. Sin embargo, las islas son a su vez un terreno fértil para la restauración ecológica de especies en peligro de extinción.

En cuanto a la culebra corredora de Antigua, es una serpiente inofensiva endémica de las islas gemelas que constituyen el país Antigua y Barbuda. Las mangostas no nativas introducidas en la década de 1890 para controlar las ratas se daban festines de serpientes y lagartos, con el resultado de que, en 1995, únicamente unas 50 culebras corredoras sobrevivieron en un único islote en alta mar.

Desde entonces, los esfuerzos de restauración han logrado despejar numerosas islas de depredadores invasores, desplazando sus ecosistemas hacia un estado natural; lo cual ha permitido que la población de culebras corredoras ahora ascienda a más de 1,100 individuos repartidos en cuatro lugares. Por si fuera poco, esta iniciativa ha permitido igualmente que las colonias de aves en las islas se hayan recuperado de manera extraordinaria gracias a la eliminación de depredadores.

AVETOROS EN AUGE

Avetoro (https://www.flickr.com/photos/lincsbirder/ – https://www.flickr.com/photos/lincsbirder/10839969015, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=35654402)

En el Reino Unido, la restauración del funcionamiento natural en los humedales degradados y en antiguos paisajes industriales ha permitido recuperar una icónica ave acuática, además de brindar espacios de descanso y recreación a las personas en los centros urbanos cercanos.

El auge de los avetoros ha permitido volver a escucharles en los lagos y cañaverales de diversos humedales de Inglaterra, incluyendo espacios otrora utilizados como minas de carbón y pozos de grava convertidos en reservas naturales. Sin duda se trata de un cambio radical para un pájaro que hace 20 años estaba al borde de la extinción en el Reino Unido.

En cuanto a sus ecosistemas, los humedales son el tipo de ecosistema más degradado a escala mundial. Un 35% de los humedales naturales ha desaparecido desde 1970 y alrededor del 25% de las 18,000 especies terrestres dependientes de humedales (evaluadas por la Lista Roja de la UICN) están en peligro de extinción a nivel mundial.