Rinocerontes, Red Charlie, Unsplash

(Noticias ONU) – El Informe Mundial sobre los Delitos contra la Vida Silvestre de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDC) publicado esta semana muestra que, aunque hay indicios positivos de que ha disminuido el tráfico de algunas especies emblemáticas, como los elefantes y los rinocerontes, gracias al desmantelamiento de grandes redes de traficantes y a la supresión de la demanda en mercados clave, el panorama general sigue siendo sombrío para miles de plantas y animales protegidos.  

“Los delitos contra la fauna y la flora silvestres causan daños incalculables a la naturaleza y también ponen en peligro los medios de subsistencia, la salud pública, la buena gobernanza y la capacidad de nuestro planeta para luchar contra el cambio climático”, declaró Ghada Waly, directora ejecutiva de la ONUDC. 

Alcance y daños 

Los delitos contra la fauna y flora silvestres tienen un profundo impacto mundial cuyas ramificaciones no siempre se comprenden con claridad, insiste la agencia. 

Los datos más recientes sobre las especies objeto de tráfico incautadas entre 2015 y 2021 en 162 países y territorios indican que el comercio ilegal afecta a unas 4,000 especies de plantas y animales, de las cuales aproximadamente 3250 están incluidas en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres. En el periodo de referencia, las fuerzas del orden confiscaron 13 millones de artículos, con más de 16,000 toneladas.  

A pesar de su importante papel en la extinción de numerosas especies raras como orquídeas, suculentas, reptiles, peces, aves y mamíferos, el tráfico de especies silvestres suele pasar desapercibido para el público, según los expertos de la ONU en prevención de delitos en el tema. 

Por ejemplo, se cree que la recolección ilegal para el comercio ha provocado la reciente extinción de varias especies de plantas suculentas en Sudáfrica. También ha provocado una merma considerable de orquídeas raras, ya que las especies recién descubiertas son rápidamente objetivo de cazadores furtivos y compradores. 

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