Tell the truth

(San Juan)-  Algunas personas, por desconocimiento o mala intención, han relacionado a las figuras públicas y hacedores de opinión mencionados en el caso judicial contra el productor de radio y televisión, Sixto Jorge “Sixto George” Díaz Colón, como si fueran miembros de la prensa. La Asociación de Periodistas de Puerto Rico (Asppro) y el Overseas Press Club (OPC) desean aclarar que las personalidades de radio y televisión que, según la evidencia presentada en el caso, ofreció Sixto George para hablar bien de la administración del exgobernador Ricardo Rosselló a cambio de dinero no son periodistas.

Los periodistas  nos regimos por unos códigos de ética y de conducta que harían inaceptable que nos prestáramos a las prácticas en que incurría Sixto George con otras personalidades de la radio y televisión.

Las personas hasta ahora mencionadas laboran en medios de comunicación en otros roles, como locutores, animadores, comentaristas, etc. NO como periodistas. No toda persona que aparece frente a una cámara de televisión o detrás de un micrófono en una cabina de radio ejerce el periodismo. En los medios coexiste una gran variedad de tipos de programas, como los talk shows, entretenimiento, drama, juegos y entre ellos está el formato noticioso. 

Comunicado de Prensa / ASPPRO, OPC

Muchas personas desconocen esa diferencia y piensan que todos los artistas, modelos y figuras públicas en los medios de comunicación son periodistas. Nada más lejos de la verdad.

Cada vez más se sustituye el formato noticioso con periodistas para dar paso a analistas, abogados y expolíticos, que no informan, sino que dan su opinión sobre los asuntos públicos, lo que confunde a la audiencia al identificarlos como si fueran parte de la prensa. No lo son. 

Además, ha aumentado la integración de espacios noticiosos en programas de entretenimiento en los que sus figuras principales no son periodistas y puede confundir a la ciudadanía sobre quién es y quién no es periodista.

De otra parte, repudiamos el “modus operandi” de pagar mediante dinero o bienes a ciertos influencers y figuras de la radio y televisión a cambio de que “modifiquen la narrativa” en la opinión pública a favor de clientes o entidades particulares lo que constituye propaganda más que un ejercicio de comunicación social.

Aunque hasta ahora ninguna de las figuras mencionadas pueden ser consideradas miembros de la prensa, advertimos que de surgir el nombre de algún periodista vinculado a prácticas de este tipo en un futuro lo denunciaremos igualmente de la manera más enérgica. Tanto la Asppro como el OPC mantienen un riguroso apego a los principios éticos que cobijan a sus miembros.