El secretario del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) Waldemar Quiles le envió hoy una carta a Brandon L. Bowman, coronel y comandante del distrito de Puerto Rico del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos (USACE, por sus siglas en inglés) “detallando los trabajos de emergencia que se realizaron en la desembocadura del río Grande de Loíza en el mes de junio para salvar la vida de dos manatíes atrapados y sin acceso al mar”, explica la agencia en una publicación plagada de errores ortográficos en su página oficial en la red social Facebook, en la que incluye copia de la misiva de dos páginas.


Sin embargo, un repaso detallado de la cronología de esta controversia y la incongruencia entre las versiones estatales y municipales revela un escenario muy distinto al que argumenta el DRNA: la finalidad de esta iniciativa ronda más la propaganda que el buen manejo de un ecosistema estuarino.
La propia agencia cuya responsabilidad en ley es proteger a todas las especies del archipiélago de Puerto Rico, utiliza a una especie en peligro de extinción como escudo retórico para encubrir sus mediocres deficiencias procesales y violaciones a reglamentos federales, e incluso a sus propias leyes y estatutos.
Evento original de junio y justificación oficial de agencias
La gestión de los ecosistemas costeros requiere total transparencia institucional. En el municipio de Loíza, transcurre una grave incongruencia informativa y de ejecución respecto a estas recientes obras de alteración del fondo marino.
El 12 de junio del 2026, el DRNA comunicó al país mediante sus redes oficiales una situación relacionada a la presencia de dos manatíes antillanos atrapados por un banco de arena que sellaba la desembocadura del Río Grande de Loíza, debido a la merma de aguas de escorrentías que provocan crecidas ribereñas que limpian este canal de manera natural.
Durante esa misma jornada, un reportaje televisivo emitido por TeleOnce informó y confirmó la postura oficial del DRNA, al afirmar que las operaciones de dragado tenían el propósito expreso de rescatar y beneficiar a los mamíferos marinos que supuestamente estaban atrapados.
Esta narrativa estableció un marco donde la intervención con la maquinaria de excavación para dragar la desembocadura del Río Grande de Loíza se justificaba como una acción de conservación y emergencia ecológica.
Cronología documentada de operaciones durante julio
No obstante, la línea de tiempo de las ejecuciones físicas en el área de trabajo contradice la excusa de la emergencia ecológica. Las redes sociales de Julia Nazario, alcaldesa de Loíza, evidencian que el movimiento de sedimentos continuó mucho tiempo después.
“Loiceños: Que lucha esta. La persona que me llamó del DRNA y luego habló con el Vice-Alcalde para dejar dos máquinas en el estacionamiento del Miguel Fuentes Pinet, nos dijo claramente ‘se comenzará el dragado y esa arena va para Parcelas Suárez’. Si lo tengo que poner en declaración jurada lo hago. Hay dos eventos, el que ahora menciona el DRNA hace ya semanas, 12 de junio – los manatis [sic] que no podían salir. Se puede comprobar, pues ese evento lo cubrió la prensa y el mismo DRNA lo cubrió en su página. Este es un evento nuevo. El dragado en el Río Grande de Loíza y que les avisé”, escribió la alcaldesa Nazario, acompañando su posts con más de tres fotos que evidenciaban los trabajos que se estaban haciendo.



Al día siguiente, el 13 de julio, una investigación de Marea Ecologista detalló las irregularidades de este segundo proceso de alteración costera no autorizado.
Las confirmaciones gráficas e informativas sobre estas labores extractivas sin permisos federales fueron ratificadas otra vez el 24 de julio, cuando la ejecutiva municipal emitió una nueva comunicación pública sobre el estado de los trabajos con equipo pesado, en las aguas de la desembocadura del río más grande y con mayor valor patrimonial del archipiélago de Puerto Rico.
Sanción USACE y la incongruencia temporal
El punto crítico de esta controversia administrativa surge con la intervención de las autoridades federales. USACE emitió una orden de cese y desista contra el DRNA por efectuar un dragado sin los permisos correspondientes.



Ante esta penalidad, la agencia estatal argumentó mediante carta oficial y en foros mediáticos que las labores sancionadas corresponden al esfuerzo para salvar a los manatíes estancados.
Sin embargo, el análisis estricto de los documentos y las publicaciones oficiales demuestra que la sanción federal impuesta por USACE penaliza en detalle las operaciones de dragado ejecutadas durante el mes de julio.
La agencia gubernamental dirigida por Waldemar Quiles intentó utilizar un evento de rescate biológico documentado a mediados de junio para justificar y excusar las alteraciones de hábitat no autorizadas que se estaban perpetrando semanas después, en pleno mes de julio.
Rigurosidad y responsabilidad ecológica
Este escenario crítico ejemplifica la gran urgencia de aplicar un escrutinio riguroso sobre las narrativas estatales. El lenguaje utilizado por las instituciones moldea la percepción colectiva de los riesgos ecológicos.
Utilizar cualquier especie en peligro crítico de extinción, como el muy vulnerable manatí antillano, como escudo retórico para encubrir deficiencias procesales y violaciones a reglamentos federales constituye hoy una práctica inaceptable en la administración pública.
La fiscalización ciudadana, apoyada en el rigor del registro cronológico exacto de todas las declaraciones emitidas, resulta ser la única herramienta real y efectiva para evidenciar estas profundas contradicciones gubernamentales.
El récord fáctico documentado es innegable: las fechas reportadas de los supuestos rescates originales no coinciden en absoluto con las fechas de las obras extractivas penalizadas por las autoridades de Estados Unidos.
Las agencias estatales están obligadas a rectificar sus protocolos informativos para así garantizar que la protección de los ecosistemas no se reduzca a una mera maniobra de propaganda, manejo de crisis o relaciones públicas, una mala melcocha de todas las anteriores.
Referencias
Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (Facebook, 12 de junio de 2026)
TeleOnce (YouTube, 12 de junio de 2026)
Julia Nazario (Facebook, 12 y 24 de julio de 2026)
Marea Ecologista (13 de julio de 2026).