La reasignación de los $498 millones en créditos contributivos, que el Departamento de Desarrollo Económico (DDEC) y la Compañía de Turismo de Puerto Rico otorgó a los desarrolladores del megaproyecto Esencia -dirigidos a beneficiar al mercado del turismo y bienes raíces de ultra lujo-, hacia la inversión social directa redundaría en un impacto benéfico permanente en favor de las necesidades más críticas del archipiélago de Puerto Rico.
Invertir $498 millones en cuatro partidas iguales de $125.5M destinadas a asuntos críticos en los renglones de política pública de salud, educación, seguridad energética y vivienda, permitiría enfrentar problemas estructurales concretos en Puerto Rico, en lugar de redundar en beneficio de un megaproyecto en Cabo Rojo, pensado para una minoría.
Veamos en detalle cómo se podrían usar estos fondos.
Salud: remediar el déficit de Medicaid y evitar el precipicio fiscal
¿Cuál es el reto inmediato? El sistema de salud enfrenta un déficit de $400 millones desde el 2025. Incluso, la tasa de financiamiento federal (FMAP, por sus siglas en inglés) bajará del 76% al 55% en 2027, lo que crearía un precipicio. Esto pondría en riesgo a los 1.3 millones de beneficiarios (o el 41% de la población).
Con una inversión de $124.5 millones se podría cubrir el 31% del déficit anual de Medicaid, asegurando servicios para las poblaciones más vulnerables, o usarse para crear un fondo de transición que mitigue el impacto de la caída del FMAP en 2027, para brindarles estabilidad y continuidad operacional a hospitales y centros de salud.
Educación: reparar escuelas para acabar con las condiciones precarias
¿Cuál es el reto inmediato? Con $2,100 millones asignados para reconstrucción tras las secuelas del huracán María, solo se ha utilizado un 4%. Los estudiantes y maestros laboran y reciben educación en instalaciones sin agua potable confiable ni ventilación adecuada ante las cada vez más comunes olas de calor, dificultades que provocan que la recuperación total de los planteles escolares pueda extenderse hasta el año 2032.
Una inversión de $124.5 millones permitiría rehabilitar unas 111 escuelas (a un costo similar a un proyecto previo de $90M). Con este presupuesto se podrían atender más de 150 planteles con reparaciones de techos, plomería y sistemas eléctricos y comenzar a revertir el abandono de la infraestructura educativa pública.
Seguridad energética: microrredes para centros críticos
¿Cuál es el reto inmediato? La red eléctrica de Puerto Rico está frágil y se necesitan $3.45 mil millones en inversiones para rehabilitar su sistema de transmisión y distribución. La transición a energías renovables avanza lento, dejando a hospitales y escuelas vulnerables a los apagones y eventos climáticos extremos.
Con una inversión de$124.5M se podrían instalar unas nueve microrredes de energía solar -del tamaño de la del Aeropuerto Internacional (que costó $14M)-, en hospitales regionales o centros de salud, o, en su lugar, desarrollar 500 microrredes del tamaño de las comunitarias de 87.5 kW en escuelas y centros de acopio, garantizando el flujo de energía durante emergencias y eventos climáticos extremos.
Vivienda: construir para cerrar la brecha de 55,000 unidades
¿Cuál es el reto inmediato? Existe un déficit de 54,915 viviendas de alquiler para hogares con ingresos bajo los niveles de pobreza. En total, solo hay 107,987 viviendas disponibles para 162,902 hogares que corresponden a ese renglón.
Una inversión (a razón de $200,000 por unidad, por ejemplo) podría financiar 622 viviendas nuevas. Si se usan para rehabilitación (que conlleva un costo menor), el impacto podría duplicarse, ayudando a miles de familias y atacando una crisis que afecta al 43.4% de la población bajo el nivel de pobreza.
Impacto directo vs. incentivos fiscales
Mientras los créditos contributivos al mega proyecto Esencia, dirigidos a beneficiar el turismo de ultra lujo, ofrecen exenciones de hasta un 75% y el régimen colonial pregona que generan empleos temporeros, esta inversión directa de $124.5 millones por sector tendría un retorno social inmediato y duradero: estabilizaría el sistema de salud para unas 1.3 millones de personas; mejoraría el ambiente educativo e infraestructura en más de 150 escuelas; aseguraría energía en centros críticos durante emergencias y proveería viviendas a cientos de familias en extrema necesidad.
Este enfoque ataca las causas de la vulnerabilidad social del archipiélago de Puerto Rico, en lugar de apostar por un modelo de “plantación” o enclave cerrado, que históricamente demuestra sufragilidad y que tiene poco efecto en la pobreza estructural- sino ninguno o negativo- de las islas, y que en su lugar saquea los ecosistemas, el patrimonio arqueológico y desplaza a comunidades enteras, en beneficio de un puñado de una minoría elitista y parasitaria.