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Manglares del Bosque de Piñones, Loíza, visto desde la orilla de Carolina de la Laguna La Torrecilla. Foto: Marcos Pérez Ramírez.

El Estado de los Mangles del Mundo 2026: entre la expansión neta y la pérdida imparable de bosques maduros

Un punto de inflexión cartográfico en el monitoreo satelital

Dinámica global y ganancia superficial neta

El informe The State of the World’s Mangroves 2026, publicado por la Alianza Global por los Manglares (GMA, por sus siglas en inglés), marca el punto medio decisivo hacia las metas ambientales de 2030. La investigación presenta un hito metodológico: el análisis continuo de las series temporales de los satélites Landsat y radar L-band de JAXA desde 1985 hasta 2025, integrados en la plataforma Global Mangrove Watch (versión 4.1.12) con una resolución espacial de 30 metros.

Los datos ubican la extensión global de manglares en 2025 en 147,289 km 2, lo que representa aproximadamente el 1% de la superficie de bosques tropicales y el 3.6% de los humedales tropicales del planeta. Entre 1985 y 2025, los registros muestran una ganancia neta global de 477 km², consolidando una tendencia donde la deforestación neta ha dejado de avanzar a escala global.

La ilusión del reemplazo ecológico

A pesar del titular positivo sobre el aumento de área, el informe enfatiza una distinción ecológica crítica: el 65% de los nuevos manglares establecidos desde 2010 corresponden a expansiones sobre áreas donde nunca antes habían crecido. 

Esta colonización ocurre principalmente sobre deltas y nuevos bancos de lodo formados por sedimentos que los ríos arrastran como consecuencia de la deforestación y la minería en las cuencas continentales. Únicamente el 35% del incremento proviene de la regeneración natural o restauración asistida en sitios históricamente alterados (como en el delta del Mahakam, Indonesia).

Esta ganancia neta en zonas sedimentarias recientes no compensa la destrucción de manglares maduros ancestrales. Las pérdidas de cobertura original han promediado casi 500 km2 anuales desde mediados de los años ochenta (acumulando 19,863 km² destruidos). Bosques antiguos en regiones como el Sudeste Asiático, África Oriental y países como Myanmar, Malasia y Nigeria continúan perdiendo biodiversidad, reservas de carbono azul y capacidad de protección costera.

Cobertura global, doseles gigantes y amenazas emergentes

Distribución por países y alturas récord

La presencia de manglares en el planeta está altamente concentrada: más del 50% de la superficie mundial se distribuye en tan solo seis países. Indonesia lidera la lista con 31,465.4 km² (21.4%), seguida de Brasil (10,770.6 km²; 7.3%), Australia (10,691.0 km²; 7.3%), Nigeria (7,925.4 km²; 5.4%), México (7,901.5 km²; 5.4%) y Malasia (5,597.3 km²; 3.8%).

Asimismo, un nuevo mapa global de estructura forestal elaborado con tecnología TanDEM-X a 12 metros de resolución (con una precisión vertical 35% mayor) reveló que los doseles más altos del mundo se ubican cerca del ecuador. Colombia y Gabón albergan los bosques más altos del planeta, con alturas de dosel que alcanzan y superan los 59 metros (59.6 m y 59.1 m, respectivamente).

Contaminación por plásticos y presión antrópica

El informe evalúa por primera vez a escala global la amenaza de la contaminación por plásticos, documentando concentraciones promedio de 24 piezas de microplásticos por metro cuadrado y hasta 3,000 microplásticos por kilogramo de sedimento en los bosques de mangle.

A esta crisis se suma la transformación de suelo por acuicultura, cultivo de palma africana y arroz en el Sudeste Asiático. Las cadenas globales de suministro agrícola hacia Europa, Norteamérica y Asia Oriental son responsables de una quinta parte de todas las pérdidas de carbono azul en manglares durante el siglo XXI. Por su parte, la subida del nivel del mar representa un riesgo crítico: aunque muchos manglares toleran un ascenso de 5 mm al año, un ritmo de 7 mm anuales excede la capacidad de adaptación del ecosistema.

Hacia las metas de 2030 y el enfoque de paisaje marino

Conectividad con arrecifes, pastos marinos y marismas

El informe insta a superar la gestión aislada del manglar y adoptar una perspectiva integral de paisaje marino (seascape). La interacción continua entre manglares, pastos marinos, arrecifes de coral y marismas incrementa la biodiversidad, potencia la captura de carbono y atenúa el oleaje, reduciendo los daños por inundaciones en $2,000 millones anuales y protegiendo a casi medio millón de personas de forma directa.

Gobernanza local, capítulos nacionales y financiamiento

Al cumplirse la mitad del plazo fijado para 2030, la Alianza Global por los Manglares reitera la urgencia de detener la pérdida directa antrópica, duplicar la protección legal (alcanzando al menos un 30% a nivel global) y restaurar de forma ecológicamente adecuada. Se advierte contra las siembras masivas de monocultivos de una sola especie, las cuales suelen fracasar y destruir marismas y planicies de marea. La gobernanza se consolida en el territorio mediante 15 Capítulos Nacionales de la GMA y la meta de la iniciativa Mangrove Breakthrough para movilizar $4,000 millones en inversiones para sostener los frentes de conservación.

Marcos Pérez Ramírez

Marcos Pérez Ramírez

Autor

Periodista y editor fundador