(Center for Popular Democracy) – Desde que la ley se aprobó, supermillonarios de las criptomonedas, ejecutivos de Wall Street y desarrolladores ricos se han movilizado a Puerto Rico.2 Grupos de base comunitaria han dado la voz de alerta en cuanto al sinnúmero de formas en las que esta ley afecta negativamente al pueblo puertorriqueño.3  

Los beneficiarios adinerados de la Ley 22 están acaparando propiedades y especulando en el mercado de bienes raíces,4 lo que ha disparado el costo de la vivienda, provocando desplazamiento.  

Están desalojando y compitiendo contra residentes de toda la vida para darle cabida a inversionistas y alquileres de corto plazo. 

Este informe del Center for Popular Democracy (CPD) profundiza en un aspecto fundamental, pero a menudo ignorado, del programa: cómo estas personas ricas adoptan prácticas dudosas de donaciones filantrópicas para mantener sus exenciones contributivas en Puerto Rico.  

La investigación del CPD investigación revela un posible patrón en el que las personas que se aprovechan de estas exenciones contributivas están encontrando tecnicismos y fundando sus propias organizaciones “sin fines de lucro” para poder cumplir, al menos por escrito, con el requisito de donativos filantrópicos. 

Los beneficiarios de la Ley 22 deben donar $10,000 al año a organizaciones sin fines de lucro para poder mantener su exención contributiva lucrativa. 

Esta investigación provee un perfil de dos organizaciones exentas de contribuciones que fueron fundadas y dirigidas por beneficiarios de la Ley 22. 

En primer lugar, por ejemplo, el Rain & Rose Fund: una organización que celebra lujosas fiestas, entre las que se destaca un evento anual de golf en el hotel Ritz Carlton Dorado Beach, a la cual asisten inversionistas y beneficiarios. 

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