Volver
Foto por Edna Ramírez

Boquerón

Papá sonríe y trata de consolarme 
mamá tira la foto y seguro fue en mi auxilio. 
Ocurrió en la Bahía de Boquerón estábamos vacacionando 
y recién llegados el primer día me fui a nadar. 

Tendría 4 a 5 años 

Abrí los ojos en el agua salada que hacía ascuas mis ojos
 y ahí estaba la maravilla: peces, algas.

Otra vida que nunca había visto. Y de repente una hélice en mi frente. 

Alguien dejó un bote imprudente cerca de la orilla. Lloré al salir. 

El dolor en la frente agudo. 
Y el paisaje que aún veo. 
Los Pozos ahora. Peñones de Melones. 
Nada. 
Solo tierra y colinas besando el mar más calmo. 

Y yo con aquel dolor y palpitación en la frente. 
Recuerdo a papá. No se cómo. 
El Guerrillero Invencible. 
Así lo llevo. 

Dándome un consejo que me repetiría toda la vida: “tienes que cuidarte. Tienes que prestar atención. Tú, siempre”. 

Ahora salgo al balcón 
y no hay mar.

Los autos pasan como olas súbitas y no se escucha ni el rumor de alguna palma. 

Pero en mi memoria aquella vista. 
Su vastedad. 
Su nada. 
Verde. Azul. 
Extensa. 

Por siempre. 
Marcos Pérez Ramírez

Marcos Pérez Ramírez

Autor

Periodista y editor fundador