Digo algo que ya saben: no tenemos agua porque los mismos y las mismas de siempre no han atendido este asunto por largas décadas. La pichaera como plataforma política. Anunciado el racionamiento, que para mucha gente entró en vigor hace laaaaaarrrrgo rato, pretenden manejar el problema como si fuera nuevo. Y, dentro de todo, eso es lo que más me espanta.
Me espanta que una bola de mediocres sea quienes estén a cargo de manejar la crisis del agua y sus consecuencias. ¿Ustedes piensan que una gobernadora como Jenniffer González está preparada para atender seriamente una cosa así? La pregunta es pendeja. ¿Ustedes piensan que el grupete de legisladores y legisladoras que llevan años montados en ese circo manejarán esto adecuadamente? Doble pendeja la pregunta. ¿Ustedes piensan que los que se jaltan de chavos con contratos y negocios con el gobierno no tienen ya sus esquemas montados para sacarle provecho a este episodio de la crisis? La tripleta de las preguntas pendejas.
Y, mientras, la “esperanza” roja, aka El Huevito, sigue peleando entre los suyos y refundando el partido heredado de su abuelo como todo un Odiseo de Miramar.
No tengo una solución maravillosa para nada de esto. Tampoco me interesa recurrir a ningún panfleto de esos al uso ni a consignas para alivianar turbulencias mentales de militante. Eso sí, desde la experiencia sindical, creo que la clave estará siempre en organizarse, como ya la vienen haciendo mucha gente, y desde esa experiencia colectiva elaborar acciones y posibles soluciones. No es fácil ni mágico, pero es una ruta.
Está bien cabrón, cierto, pero toca bregar con eso.