El 30 de julio de 2026, la Oficina de Gerencia de Permisos (OGPe) aprobó la Consulta de Ubicación del megaproyecto Esencia en Cabo Rojo. La decisión, procesada bajo el trámite 2026-693109-CUB-013470, autoriza un desarrollo de proporciones colosales: 307 habitaciones de hotel, 1,070 residencias turísticas, dos campos de golf, una escuela para 500 estudiantes, un centro de salud, comercios y áreas recreativas, todo ello en aproximadamente 1,437 cuerdas en la Bahía de Boquerón, en Cabo Rojo, Puerto Rico. La inversión proyectada asciende a $2,684 millones.
La aprobación se otorgó mediante un procedimiento expedito para proyectos “estratégicos”, sin celebrar vistas públicas. La designación como proyecto estratégico —amparada en la ley federal PROMESA— permitió a la OGPe prescindir de la notificación individual a colindantes y de la participación ciudadana que exige la ley para desarrollos de esta magnitud.
“Lo primero que queremos aclarar al país es que la aprobación de la Consulta de Ubicación no constituye un permiso ni “luz verde” para que el Proyecto Esencia inicie construcción alguna. Esa afirmación, que algunos han intentado promover, es incorrecta, induce a error y se realiza con la intención de desinformar. La Consulta de Ubicación constituye una etapa dentro de un proceso administrativo mucho más amplio. Todavía quedan permisos, autorizaciones y recursos legales que deberán atenderse antes de que un proyecto de esta magnitud pueda materializarse”, dijo la Coalición Defiende a Cabo Rojo en unas declaraciones escritas que distribuyó durante su conferencia de prensa ante la Casa Alcaldía de Cabo Rojo.
Lo que está en riesgo
El proyecto se ubica en una zona de alto valor ecológico, colindante con el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Cabo Rojo y el Caño Boquerón.
Según han documentado organizaciones como Defiende a Cabo Rojo, el área alberga hábitats críticos para especies en peligro de extinción como la mariquita puertorriqueña (Agelaius xanthomus) y el guabairo (Antrostomus noctitherus). También hay presencia de flora endémica amenazada como la Cobana Negra (Libidibia monosperma).
La huella de cemento es alarmante: más de 541,232 metros cuadrados fraccionados solo para desarrollo turístico y sobre 350,000 metros cuadrados de ocupación residencial. La impermeabilización del suelo pone en jaque la recarga de los acuíferos del suroeste, la región más seca y árida de Puerto Rico.
“Los desarrolladores han sostenido en las últimas horas que este proyecto ya fue objeto de vistas públicas y que, por tanto, no era necesario celebrar otras. Esa información es incorrecta, pues las vistas públicas celebradas el año pasado correspondieron exclusivamente al proceso de evaluación de la Declaración de Impacto Ambiental”, añadió Defiende a Cabo Rojo en sus declaraciones oficiales.
La contradicción del agua
La resolución de la OGPe reconoce que el proyecto se abastecerá mediante pozos en el acuífero aluvial del Valle de Lajas, con una demanda máxima de 1.25 millones de galones diarios (MGD).
Esto equivale a más de una tercera parte del consumo diario actual de todo el municipio de Cabo Rojo, que según la AAA es de 4.4 MGD. La propia Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) ha reiterado que no cuenta con capacidad para suplir la demanda del proyecto.
La respuesta de los desarrolladores ha sido construir su propio sistema de pozos y plantas de tratamiento, sin conexión a la infraestructura pública. Esta solución —que en la práctica convierte a Esencia en una ciudad-estado autónoma— no responde a la pregunta fundamental: ¿qué impacto tendrá la extracción de 1.5 MGD de agua cruda sobre un acuífero ya sobreexplotado y con intrusión salina documentada?
Greenwashing y promesas incumplidas
La firma de arquitectura Álvarez-Díaz & Villalón ha presentado el proyecto como un modelo de “desarrollo sustentable”, con certificaciones Audubon Signature Platinum para los campos de golf, generación de energía solar y un diseño que, aseguran, prioriza la conservación.
Sin embargo, el DRNA había emitido un informe contundente en septiembre de 2025: el diseño propuesto incumple con los estándares ambientales de Puerto Rico, afectaría de forma irreversible hábitats críticos y pondría en riesgo especies en peligro de extinción.
La resolución de la OGPe, sin embargo, da por atendidos esos señalamientos mediante la Determinación de Cumplimiento Ambiental emitida el 23 de diciembre de 2025, dejando las condiciones más críticas para fases posteriores del proceso de permisos.
El precio del “progreso”
Los desarrolladores proyectan 4,791 empleos directos en construcción y 3,000 en operación. Pero ¿a qué costo? Como señaló Marea Ecologista en sus reportajes anteriores, este proyecto toma un espacio de vida colectiva y lo transforma para consumo privado.
No es solo construcción: es reorganización del territorio, privatización de costas y amenaza a los ecosistemas que proveen servicios invaluables como agua potable, biodiversidad y mitigación ante tormentas. La aprobación de la consulta de ubicación no es el permiso final para construir, pero sí una estocada al corazón del suroeste.
Pero —y al igual que la naturaleza persiste ante la adversidad— la lucha sigue.
Referencias
Marea Ecologista. La Esencia de Cabo Rojo (2024).
Marea Ecologista. Defiende a Cabo Rojo: El DRNA confirma lo que denunciamos sobre el Proyecto Esencia (2025).
Marea Ecologista. Arquitectos del megaproyecto Esencia responden con greenwashing al DRNA (2025).
Marea Ecologista. Cabo Rojo, el Proyecto Esencia y la crisis del agua en el suroeste (2025).
Marea Ecologista. Estocada a Cabo Rojo: OGPe aprueba la Consulta de Ubicación del megaproyecto Esencia (2026).
Resolución OGPe 2026-693109-CUB-013470