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Hombre limpia pescados en la orilla de la playa en Taganga, Magdalena, Colombia. Foto: Sebastián Sánchez, Pexels.

Hacia una economía azul sostenible

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó el informe Transitioning to a Sustainable Blue Economy: A practical framework, un documento enfocado en abordar la crisis planetaria de cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación. Este marco proporciona a los países una guía estratégica para avanzar hacia una economía azul sostenible, regenerativa y equitativa. En el contexto de los pequeños estados insulares, la premisa establece que el crecimiento económico vinculado al océano requiere desvincularse de la degradación de los ecosistemas.

El cambio sistémico

El enfoque regenerativo de la economía azul reconoce la dependencia de las sociedades frente a los ecosistemas saludables. El informe del PNUMA señala que la degradación de la biosfera ocurre a través de las fronteras de los sistemas ecológicos.

El 80% de la contaminación marina resulta de descargas provenientes de fuentes terrestres. Abordar las interacciones terrestres y marinas es esencial para desarrollar estrategias cohesivas que protejan los ecosistemas terrestres, de agua dulce, costeros y marinos.

Arrecife de coral. | Sabhyata Sahu, Pexels. 

Las tres fases para la transición

El marco del PNUMA estructura la transición en tres fases interconectadas. La primera fase se centra en comprender el sistema actual. Esto incluye un análisis del estado social, ecológico y económico, así como la evaluación de los arreglos institucionales y de gobernanza.

Evaluar la situación socioeconómica es un paso necesario para garantizar que el desarrollo económico no margine a los sectores vulnerables. La segunda fase consiste en establecer una dirección compartida.

El objetivo es influir en el sistema para generar un cambio mediante políticas integradas y planificación estratégica. El desarrollo de una visión en el ámbito nacional guía la toma de decisiones y promueve la alineación del financiamiento público y privado con la sostenibilidad medioambiental.

La tercera fase es la ejecución operativa. En esta etapa, la visión teórica se traduce a la práctica a través de procesos de toma de decisiones que regulan las actividades humanas, acompañados de un monitoreo, evaluación y aprendizaje continuo.

Hombre pescando con una caña encima de una duna petrificada en la costa. | Alex Dos Santos, Pexels

Cuatro metas fundamentales

El avance de esta transición se medirá a través de cuatro metas principales delineadas en el documento:

  • Proteger, restaurar y mantener ecosistemas marinos saludables y resilientes.
  • Garantizar equidad, igualdad e inclusión en los procesos y resultados.
  • Apoyar la estabilidad climática y fomentar la resiliencia ambiental.
  • Promover enfoques de economía circular para un consumo y producción sostenibles, reduciendo la contaminación y los residuos.

Tres palmeras durante un atardecer en la playa con un cielo nítido y olas suaves | Foto: Quang Nguyen Vinh, Pexels

Coherencia política

La implementación de estas directrices requiere liderazgo, cooperación internacional y marcos institucionales integrados. La coherencia política es un factor central para vincular el medio ambiente, las finanzas, la planificación del desarrollo social, la acción climática y los sectores oceánicos en torno a una estrategia nacional definida.

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Marcos Pérez Ramírez

Marcos Pérez Ramírez

Autor

Periodista y editor fundador