El Informe Anual 2025 de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) documenta un ejercicio crucial para la organización, marcado por la celebración de su Congreso Mundial de la Naturaleza en Abu Dabi y la adopción de un nuevo marco estratégico a largo plazo.
El documento, estructurado en siete secciones, abarca desde los resultados del Congreso hasta los estados financieros, pasando por el monitoreo del estado de la naturaleza, la inclusión, la innovación y las acciones programáticas en los ámbitos de personas, tierra, agua, océanos y clima.
El informe refleja el esfuerzo de la UICN por consolidar su papel como referente científico y político en la agenda ambiental global, al tiempo que ajusta su funcionamiento interno para responder a la triple crisis planetaria.
Congreso de la UICN 2025: definiciones políticas y renovación de liderazgos
El Congreso Mundial de la Naturaleza celebrado en Abu Dabi en octubre de 2025 constituyó el hito principal del año. Con una asistencia superior a las 10.000 personas, el evento aprobó 144 mociones que actualizan el corpus normativo de la UICN.
Entre las decisiones más relevantes figuran la adopción de la primera política sobre biología sintética, el reconocimiento del ecocidio como delito internacional, y el impulso a medidas para fortalecer la gobernanza y la inclusión de pueblos indígenas.
Asimismo, los Miembros ratificaron la Visión Estratégica a 20 años de la Unión y el programa cuatrienal Naturaleza 2030: Una naturaleza, un futuro, que orientará el trabajo de la organización hasta 2029.
Estos instrumentos estratégicos buscan alinear las acciones de la UICN con los objetivos del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París.
Tres aspectos relevantes del informe
1. Deterioro en la conservación de sitios Patrimonio Mundial. La cuarta edición de Perspectiva del Patrimonio Mundial, publicada en 2025, evalúa más de 270 sitios naturales. El informe revela que la proporción de espacios con una perspectiva de conservación positiva ha disminuido del 62 % en 2020 al 57 % en 2025.
El cambio climático se identifica como la amenaza más frecuente, afectando al 43 % de los sitios, frente al 33 % de la edición anterior. Además, solo la mitad de los sitios cuentan con estrategias de protección y gestión eficaces, y uno de cada siete presenta un alto riesgo por falta de financiación sostenible.
2. Incorporación de tecnologías emergentes con regulación. El informe documenta la integración de herramientas digitales en las actividades de conservación. La iniciativa Tech4Nature, desarrollada con Huawei, ha desplegado sistemas de inteligencia artificial, sensores y cámaras en áreas protegidas de ocho países para monitorear especies y gestionar el impacto humano.
En paralelo, la UICN explora el uso de ADN ambiental e inteligencia artificial para acelerar las evaluaciones de la Lista Roja de Especies Amenazadas™. El Congreso aprobó una moción que insta a desarrollar directrices para el uso ético y ecológicamente responsable de la IA, reconociendo los riesgos de sesgo algorítmico y pérdida de soberanía de datos.
3. Fortalecimiento de los sistemas de concesión de subvenciones. La UICN ha mejorado sus mecanismos de financiación para empoderar a actores locales y comunidades indígenas. Entre 2021 y 2025, la organización ha unificado sus sistemas, agilizado la debida diligencia y establecer salvaguardas ambientales y sociales.
Programas como el Proyecto Voces Regionales, que apoya a organizaciones indígenas en América Latina, o el Programa Integrado de Conservación del Hábitat del Tigre (ITCP), que ha invertido 47.5 millones de euros desde 2014, ejemplifican este enfoque. La iniciativa Salvemos Nuestras Especies (SOS) ha respaldado cerca de 400 proyectos de conservación.
Herramientas, publicaciones y acciones programáticas
El informe detalla el mantenimiento y actualización de herramientas globales de referencia como la Lista Roja de Especies Amenazadas™, que supera las 170,000 especies evaluadas; la Lista Roja de Ecosistemas, con 5,056 ecosistemas evaluados; y la Base de Datos Mundial de Áreas Protegidas. En 2025, se publicaron 55 nuevos títulos con ISBN, y la plataforma de Contribuciones a la Naturaleza registró 10.409 acciones de conservación reportadas por 243 Miembros.
En el ámbito programático, la cartera de proyectos de la UICN alcanzó los 1,200 millones de francos suizos a finales de 2025. Las acciones sobre el terreno incluye la restauración de paisajes forestales en Jordania, los Diálogos de Terreno Común para conciliar agricultura y biodiversidad, la iniciativa BRIDGE para la gobernanza del agua en cuencas fluviales, y proyectos de adaptación basada en ecosistemas en Ecuador, Guatemala y Costa Rica.
El informe también destaca la inclusión de la Red de Áreas Marinas Protegidas de California en la Lista Verde de la UICN, y el apoyo a la ratificación del Tratado de Alta Mar para la protección de los océanos.
Estructura financiera y alianzas estratégicas
Los estados financieros no auditados reflejan unos ingresos operativos externos de 235 millones de francos suizos en 2025, con un superávit neto del ejercicio de 5.2 millones. Los principales donantes incluyen el Gobierno de Alemania, el Fondo Verde para el Clima, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y la Comisión Europea.
La UICN mantiene acuerdos marco con ocho gobiernos —Dinamarca, Finlandia, Francia, República de Corea, Luxemburgo, Noruega, Suecia y Suiza— que proporcionan apoyo flexible para inversiones institucionales y respuesta a prioridades emergentes. El informe concluye con un apartado sobre la composición de los Miembros, las Comisiones y el Consejo, y detalla la presencia territorial de la UICN en 41 países.