Manifiesto ecologista a los habitantes de las islas de Puerto Rico
Opinión
I.
Llegó el momento de la ruptura. O acabamos con la colonia en todas sus manifestaciones o acaba con nosotros.
Incluye nuestra relación con la naturaleza. Pero prima la defensa de los territorios del archipiélago de Puerto Rico, todas sus islas, islotes, cayos, arrecifes, manglares, bosques secos, lluviosos, pantanos, humedales, ríos, cascadas y quebradas y toda la vida que la habita y depende de su sustento.
Ahora se cierne una amenaza de muerte total que no podemos pasar por alto. No es normal.
Amerita defender Borikén, Bieké, Culebra, Amoná, Monito, Desecheo, Lobos, Ramos, Cardona, Cayos Abarca, Cayo Matías, Caracoles, Aurora, Ámbar, Don Luis, Sal si Puedes, Turrumote, Media Luna, Laurel, San Cristóbal, Margarita, Mata la Gata, Piñero, Icacos, Real, De Tierra, Norte y Luis Peña, Arrecifes de la Cordilllera, Palomino, Palominito, Culebrita, Caja de Muerto. Todo.
La naturaleza de las islas de Puerto Rico nos hizo nacer, nos trajo, nos acogió o decidimos defenderla. Aquí. Toda.
Proclamamos nuestro derecho natural e histórico sobre estos territorios con el permiso manifiesto de nuestros ancestros y ancestras, de la naturaleza viva de Puerto Rico y los ecosistemas, a los que pertenecemos y, nos debemos, como comunidad.
Arahuacos fuimos, somos y seremos, europeos, africanos, asiáticos, norte y sudamericanos, de Oceanía al Pacífico.
Somos mundo, somos Caribe.
Lo fuimos, lo somos y lo seremos. Nadie nos puede arrebatar ese derecho.
Debemos enraizarnos para cumplir la ruptura. No hay de otra. Somos diversos y diversas, imperfectos, con temores y dudas, pero somos vida.
Somos los habitantes que aman la vida de las islas de Puerto Rico y vamos a defender su dignidad, integridad, continuidad y libertad por encima de todo.
Entendemos que defendiendo la libertad de la naturaleza encontramos riqueza en nuestra tristeza.
Desde el despojo asumimos toda la fuerza posible en pos de la liberación de la naturaleza, que es la nuestra propia.
Marcos Pérez Ramírez, Hato Rey, 4 de junio del 2026
Manifiesto ecologista a los habitantes de las islas de Puerto Rico ⭐️🌊 I. Llegó el momento de la ruptura. O acabamos con la colonia en todas sus manifestaciones o acaba con nosotros. Incluye nuestra relación con la naturaleza. Pero prima la defensa de los territorios del archipiélago de Puerto Rico, todas sus islas, islotes, cayos, arrecifes, manglares, bosques secos, lluviosos, pantanos, humedales, ríos, cascadas y quebradas y toda la vida que la habita y depende de su sustento. Ahora se cierne una amenaza de muerte total que no podemos pasar por alto. No es normal. Amerita defender Borikén, Bieké, Culebra, Amoná, Monito, Desecheo, Lobos, Ramos, Cardona, Cayos Abarca, Cayo Matías, Caracoles, Aurora, Ámbar, Don Luis, Sal si Puedes, Turrumote, Media Luna, Laurel, San Cristóbal, Margarita, Mata la Gata, Piñero, Icacos, Real, De Tierra, Norte y Luis Peña, Arrecifes de la Cordilllera, Palomino, Palominito, Culebrita, Caja de Muerto. Todo. La naturaleza de las islas de Puerto Rico nos hizo nacer, nos trajo, nos acogió o decidimos defenderla. Aquí. Toda. Proclamamos nuestro derecho natural e histórico sobre estos territorios con el permiso manifiesto de nuestros ancestros y ancestras, de la naturaleza viva de Puerto Rico y los ecosistemas, a los que pertenecemos y, nos debemos, como comunidad. Arahuacos fuimos, somos y seremos, europeos, africanos, asiáticos, norte y sudamericanos, de Oceanía al Pacífico. Somos mundo, somos Caribe. Lo fuimos, lo somos y lo seremos. Nadie nos puede arrebatar ese derecho. Debemos enraizarnos para cumplir la ruptura. No hay de otra. Somos diversos y diversas, imperfectos, con temores y dudas, pero somos vida. Somos los habitantes que aman la vida de las islas de Puerto Rico y vamos a defender su dignidad, integridad, continuidad y libertad por encima de todo. Entendemos que defendiendo la libertad de la naturaleza encontramos riqueza en nuestra tristeza. Desde el despojo asumimos toda la fuerza posible en pos de la liberación de la naturaleza, que es la nuestra propia. Marcos Pérez Ramírez, Hato Rey, 4 de junio del 2026