Volver
El Río Piedras

Un crimen ambiental justificado con falsas premisas: la verdad tras la canalización del Río Piedras

El Río Piedras y las comunidades que lo rodean están bajo la inminente amenaza de un proyecto de ingeniería arcaico, destructivo e innecesario. Un revelador análisis histórico publicado por el Doctor Fred C. Schaffner desmenuza el tracto de las intervenciones del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE. UU. (USACE, por sus siglas en inglés) en las cuencas del área metropolitana. Su investigación evidencia cómo la propuesta de canalización responde a una agenda desconectada de la realidad ecológica e hidrológica de San Juan.

El mito del desbordamiento y los verdaderos culpables de las inundaciones

Durante décadas, se promueve la narrativa de que las inundaciones recurrentes en Puerto Nuevo y la Zona Industrial Bechara ocurren porque el Río Piedras sale de su cauce. Sin embargo, la investigación histórica de Schaffner expone que el verdadero causante de este problema – a partir de 1970 –, fue la construcción de la Autopista De Diego (PR-22). El inmenso terraplén de esta vía de ocho carriles bloqueó el flujo terrestre natural de las aguas pluviales hacia los humedales del sur de la bahía de San Juan.

A esta barrera física – que tiene especial importancia para el sector y los residentes de Puerto Nuevo Norte– se suma el colapso del anticuado sistema de alcantarillado de la ciudad. Un estudio del año 2009 demostró que el 77% de la infraestructura pluvial estaba inoperante por la acumulación de sedimentos, basura o sellados permanentes. Las calles se inundan porque el agua de lluvia no tiene por dónde drenar, no porque el río “invada” las comunidades.

“Un tercer factor ocurre cuando USACE y el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales dejan que los canales en Bechara se tapen con escombros y sedimentos, obstaculizando el flujo de agua. Estos canales requieren mantenimiento constante. USACE y el DRNA, por su dejadez, pueden provocar desbordamiento”, especificó el profesor Schaffner en una conversación entre  Marea Ecologista y el experto. 

Proyecto de USACE basado en fraude y datos obsoletos

En 1984, el USACE cambió el nombre del Río Piedras a Río Puerto Nuevo en todos sus documentos para justificar un proyecto de canalización monumental utilizando modelos hidrológicos engañosos. Hoy la agencia insiste en reciclar estos diseños obsoletos, ignorando los modelos climáticos actuales que proyectan menos precipitación anual y tormentas más cortas, pero intensas, que sobrecargan aún más los drenajes urbanos.

El cambio de nombre, en este caso, parece seguir una estrategia de mercadotecnia. La mejor evidencia es el hecho que “el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) nunca le ha cambiado el nombre, sigue llamándole Río Piedras”, puntualizó el doctor Schaffner.

Lejos de solucionar el problema, impermeabilizar con hormigón el cauce natural desviará la atención y los fondos de las verdaderas amenazas de seguridad pública: los puentes de la PR-22, que no cumplen con los estándares sísmicos modernos, corren riesgo de licuefacción y representan un peligro crítico de colapso.

Parte de la cuenca del Río Piedras, De Moebiusuibeom-en (Jorge Ullfig) - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=39728066
Plano de la cuenca del Río Piedras con todas sus quebradas y conectividad con otros ecosistemas, como llanuras, humedales y la Bahía de San Juan. Gráfica: Moebiusuibeom-en (Jorge Ullfig) – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0,

Un corredor ecológico vivo que debemos defender

Convertir el Río Piedras en una zanja de cemento implicaría la deforestación de un frondoso bosque ribereño que alberga especies nativas y endémicas, enfría el entorno urbano y sirve como pulmón vital del entorno metropolitano de San Juan. 

Este ecocidio también destruiría yacimientos arqueológicos y pozos de reserva del acuífero, impactando la salud física y mental de los residentes, especialmente de los adultos mayores que dependen de este corredor verde para su bienestar y cohesión social.

El río es un ente vivo con un cauce que ya se ha ensanchado naturalmente para manejar el agua. La verdadera resiliencia climática requiere proteger este ecosistema, no sepultarlo bajo hormigón.

Te puede interesar

Marcos Pérez Ramírez

Marcos Pérez Ramírez

Autor

Periodista y editor fundador