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¿Qué carajo se cree esta señora?

Sale oronda cabrón 
al balcón de Fortaleza cabrón
con el blowel hecho.
Perfecta cabrón.
Y a su lado un muñeco.
Cebao.
Peinado perfecto con bucles frontales.
El gelazo yal.

Salen a saludar al balcón.
A los mariachis que le llevan las mañanitas. Cabrón.
Esa sonrisa como un almohadón.
Y uno acá abajo cabrón subiendo cubos llenando cisternas buscando agua donde qué se que yo cabrón porque estoy que nos la robamos cabrón.

Y estos lechones cabrón

Con permiso de los porcinos, animales limpios, tiernos e inteligentes.
La cosa es que cabrón
me contaron que una mujer madre se levantó de madrugada
para coger agua de la pluma
y un carajo cabrón.
Lloro frente al cubo.
Allá en Trujillo. Si cabrón.

Y este maso de cabrones
montándose el panchitas batata.
Poco ha pasado. Nos quieren matar cabrón.

Me importa un carajo lo que pienses
ya he visto demasiada gente mía muriendo
(Nydia Morales Pérez, no fue vano)
mientras estos escombros grotescos
se ufanan de su vida plena paga
de aventar a sus hijos como trofeos
usándolos como adornos
de su cruel escenografía.

Va llegar el día cabrón
en el que esa marejada subirá como nunca.

Y la señora esa cabrón.
Su muñeco su cabrón teatro y su realeza de la nada
se hundirán en en el carbrón olvido.

Marcos Pérez Ramírez ©
Marcos Pérez Ramírez

Marcos Pérez Ramírez

Autor

Periodista y editor fundador