Volver
Imagen satelital del itsmo de Panamá, entre los continentes de América del Norte y América del Sur. Imagen tomada por NASA (2023). Jeff Schmaltz, MODIS Rapid Response Team, NASA/GSFC

Puente y sala de espera: la historia del Gran Intercambio Biótico

El Gran Intercambio Biótico Americano (GAB, por sus siglas en inglés) es concebido como un evento histórico episódico y repentino: la formación del istmo de Panamá actuó como un puente terrestre que abrió las compuertas para que las faunas —evolucionadas en relativo aislamiento— se mezclaran de manera masiva.

Sin embargo, los hallazgos recientes publicados en la revista Science reconfiguran este paradigma a través de dos publicaciones conjuntas: el estudio central titulado “A 10-million-year biogeographic holding pen primed the Great American Biotic Interchange”, liderado por Adolfo Pacheco-Castro (Universidad Nacional Autónoma de México), y el artículo de perspectiva “When mammals crossed between continents”, de Z. Jack Tseng (University of California, Berkeley). Ambos textos demuestran que el intercambio de mamíferos no fue abrupto, sino un proceso prolongado y filtrado que se gestó durante más de diez millones de años.

El asunto y el tracto evolutivo

Esta investigación, liderada por un equipo internacional de paleontólogos y biogeógrafos, examina la dinámica espacio-temporal del intercambio faunístico mediante una revisión rigurosa del registro fósil y modelos macroevolutivos.

El núcleo del descubrimiento radica en el concepto de “sala de espera biogeográfica” (biogeographic holding pen).

Ungulado de América del Sur, que trató de emigrar al norte pero se extinguió en su proceso de adaptación, comparado con el tamaño de un ser humano promedio. DiBgd – Trabajo propio

Los investigadores demuestran que, antes del cierre definitivo del istmo panameño en el Plioceno, las regiones limítrofes —sur de Norteamérica y norte de Sudamérica— funcionaron como zonas de retención y aclimatación ecológica.

En este entorno tropical y dinámico, diversos grupos de mamíferos insulares y continentales no se limitaron a cruzar el puente: permanecieron en áreas de amortiguamiento ecológico durante millones de años, adaptándose a nuevas presiones ambientales, dietas y competidores antes de expandirse hacia las latitudes extremas del sur o del norte.

Los protagonistas del intercambio

Los verdaderos protagonistas de este relato geológico son las familias de mamíferos que transformaron la biodiversidad del hemisferio. Del lado de los emigrantes de origen norteamericano, grupos como los cánidos-familia de animales que incluye a los perros, lobos, zorras y coyotes- felinos, tapires y prociónidos (coatíes y mapaches) ingresaron de manera gradual al neotrópico.

Por el lado sudamericano —caracterizado por un aislamiento biogeográfico insular—, los xenartros (perezosos gigantes) y gliptodontes (emparentados con los armadillos actuales) y los ungulados autóctonos comenzaron su marcha hacia el norte mucho antes de lo que sugerían las teorías simplificadas del choque continental.

El estudio subraya cómo las características morfofuncionales de estos animales —es decir, la adaptación física de sus cuerpos para cumplir funciones ecológicas específicas— condicionaron su velocidad de dispersión y su supervivencia en las zonas de transición.

¿Qué importancia tiene para el contexto ecológico e histórico actual?

En una época marcada por la crisis global de la biodiversidad, la fragmentación de hábitats y la migración forzada de especies a causa del cambio climático inducido por la actividad humana, comprender la mecánica del Gran Intercambio Biótico adquiere una relevancia crítica.

Humedal en el Corredor Biológico Mesoamericano. Foto: Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.

Este estudio demuestra que la conectividad ecológica no es una mera cuestión de infraestructura geográfica —la existencia de un corredor—, sino un proceso dinámico de tiempo evolutivo que requiere zonas de refugio, diversidad de microhábitats y resiliencia ecológica. Las conclusiones de Tseng, Pacheco-Castro y sus colaboradores nos recuerdan que las barreras climáticas y ecológicas son tan determinantes como las geográficas.

Conoce el Corredor Biológico Mesoamericano: Ecosistemas naturales latinoamericanos: CAF en la COP 28. Video: www.youtube.com/Banco de Desarrollo Económico de Latinoamérica y el Caribe.

Preservar los corredores biológicos neotropicales actuales —desde Mesoamérica hasta la Amazonía— resulta imprescindible si queremos garantizar que la biodiversidad pueda adaptarse a las perturbaciones antropogénicas contemporáneas.

Cuando América chocó consigo misma. El Gran Intercambio Biótico Americano. www.youtube.com/@victorzamora.

Referencias

Pacheco-Castro, A., et al. (2026). A 10-million-year biogeographic holding pen primed the Great American Biotic Interchange. Science, 388(6738), eai5362.

Tseng, Z. J. (2026). When mammals crossed between continents. Science, 388(6738), eaf2893.

Marcos Pérez Ramírez

Marcos Pérez Ramírez

Autor

Periodista y editor fundador