Está ampliamente evidenciado que el establecimiento de bases militares, prácticas militares e invasiones de territorios con armamento militar dejan una huella de contaminación ambiental severa, la cual impacta negativa e inevitablemente la salud pública.
Además, es lamentable que la mayoría de los asentamientos militares ocurren en zonas de alto valor ecológico, cercanía a cuerpos de agua, suelos agrícolas y en comunidades que pueden terminar siendo desplazadas.
La contaminación por presencia militar ha sido documentada en diferentes partes del mundo en dónde se han desarrollado ejercicios militares tales como despliegue de bombas y artillería pesada. A causa de estos disturbios ecológicos de gran escala, contaminantes y tóxicos peligrosos como el plomo, arsénico, cadmio, mercurio, entre otros, entran a los diferentes ecosistemas (terrestres, acuáticos y subterráneo).
Otros contaminantes y tóxicos más complejos que dejan las prácticas militares son los explosivos (siendo RDX, TNT y HMX los más comunes), hidrocarburos aromáticos (benceno, tolueno), sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (comúnmente llamado PFAs, por sus siglas en inglés), entre otros.
Otra amenaza poco estudiada
Además de las detonaciones por explosivos y artillería, y derrames de petróleo, existe otra amenaza al ecosistema terrestre poco discutida. El tránsito de tanques de guerra o carros de combate proporciona un impacto de compactación significativa en el suelo.
La compactación del suelo cambia sus propiedades físicas y químicas al restringir principalmente la percolación del agua y el flujo de aire. La incapacidad del suelo para dejar pasar el agua y aire libremente limita la creación de microhábitats.
Los microhábitats en el suelo promueven el establecimiento de nutrientes y microorganismos. Los microorganismos se encargan del reciclaje de nutrientes en el suelo, lo que es esencial para su funcionamiento saludable.
Por lo tanto, la compactación del suelo por tanques de guerra o carros de combate causan un disturbio en el proceso de reciclaje de nutrientes en el suelo, también en la estructura microbiana del suelo y un daño adicional al territorio.
La estructura microbiana de un ecosistema impactado por asentamientos militares también puede ser alterada por la detonación y exposición a explosivos, artillería y derrames de petróleo.
Practicas militares afecta la diversidad microbiana de Laguna Anones
Un artículo científico que publicamos un grupo de científicos en el 2022 reportó el disturbio microbiano a causa de más de 60 años de prácticas militares en la Laguna Anones en Vieques por la Marina de Guerra de Estados Unidos.
El estudio evidenció como la contaminación por prácticas y presencia militar es causa directa de la reducción en diversidad microbiana en la Laguna Anones (cuerpo de agua con conexión directa al mar) en comparación con otras lagunas costeras de Puerto Rico.
Además, se encontró presencia de genes funcionales para la biodegradación explosivos y resistencia a metales pesados, como el plomo y cadmio en la comunidad microbiana analizada de la laguna. La presencia de estos genes indica que algunas poblaciones microbianas estudiadas pudieron responder a la evidente contaminación por prácticas y presencia militar.
Los microorganismos son organismos capaces de utilizar contaminantes como fuentes de energía y llevar a cabo procesos de biodegradación. Además, el estudio también concluyó que luego de varios años del cese de las prácticas militares en el 2003, la diversidad microbiana en la Laguna Anones parece estar en mejoría a causa de atenuación natural liderada por microorganismos.
La atenuación natural es un proceso pasivo de limpieza de un ecosistema contaminado llevado a cabo por las propiedades biológicas y fisicoquímicas del mismo ecosistema.
Los microorganismos son la base o primera capa del balance de los ecosistemas. Disturbios a nivel microbiano afectan las comunidades de microorganismos, su diversidad y sus funciones ecológicas, como el reciclaje de nutrientes.
Disturbios en las comunidades microbianas ya establecidas en los ecosistemas por contaminación severa desembocan en un desbalance ecológico del ecosistema. Esto a su vez escala a un desbalance a nivel macro, es decir, un desbalance a nivel microbiano afecta negativamente a otras formas de vida como las plantas, animales y balances fisicoquímicos del ecosistema.
Impacto de las prácticas militares a la salud humana
Es importante mencionar que la salud de los ecosistemas y del ambiente natural es sin duda un reflejo para la salud humana. Está documentado que personas aledañas o viviendo en ambientes que han sido contaminados por químicos tóxicos han reportado diagnósticos graves de salud.
En el caso de la exposición a compuestos explosivos, se reconoce el gran riesgo que tienen las personas para desarrollar cáncer, ya que se consideran carcinogénicos. Y esto ha sido una de las situaciones de salud en Vieques por causa de la presencia y las prácticas de la marina de guerra de EE.UU.
La situación de salud de muchas personas residentes de Vieques está documentada, aunque no de la manera más justa y detallada, pero son casos muy serios. Incluso, el Departamento de Salud reportó en el 2003 que la taza de cáncer en Vieques era un 27% mayor que en la isla grande de Puerto Rico.
En el 2004, un estudio por Carmen Ortiz-Roque y Yadiris López-Rivera reportó que mujeres residentes de Vieques en edad reproductiva tenían un 26.8% de concentración de mercurio mayor a otras mujeres en otros pueblos de Puerto Rico. Y en el 2017, un estudio reportó que las mujeres en Vieques tienen una taza de cáncer de pulmones en un 280%, y los hombres viequenses en un 200%.
Aún la preocupación en Vieques está latente, donde hay muchas personas con diagnósticos de cáncer y otras enfermedades. Es innegable el daño al ecosistema natural y al ser humano que desatan las prácticas militares.
Guerra en Gaza: el más reciente desbalance ecológico
La presencia militar en Gaza y los visuales innegables de destrucción por más de dos años de parte de la milicia israelí con bombas, explosivos y más, es también un ejemplo de un ecocidio acelerado y grave. Además del desplazamiento de los y las gazatíes, el constante bombardeo ya ha dejado una marca de destrucción y contaminación severa en los ecosistemas de Gaza.
A nivel microscópico está ocurriendo un desbalance ecológico día tras día y mientras continúe el bombardeo seguirá deteriorándose. Esto termina siendo perjudicial para la salud pública, ya que también abre paso a que microorganismos patogénicos o causante de enfermedades y microorganismos resistentes a antibióticos proliferen por la falta de servicios de sanidad y recursos, entre otras amenazas a corto y largo plazo.
Reinicio de actividad militar altera el proceso de recuperación ecológica
Ahora, el reciente y activo movimiento militar en y hacia el Caribe, específicamente al este y sur de Puerto Rico es la crónica de una muerte anunciada. Es volver a contaminar y molestar ecosistemas en recuperación de daños por actividad y prácticas militares, además de amenazar nuevamente la salud de las personas.
Luego de un impacto por actividad militar, la contaminación queda por décadas y es responsabilidad de esa entidad limpiar el territorio. Más aún, en el contexto actual de crisis climática, es urgente rechazar cualquier invasión territorial, la presencia y la actividad militar.
Todavía más cuando la actividad militar viene siendo la más contaminante y causante de la presente crisis climática en el planeta. Los ecosistemas tienen procesos maravillosos de recuperación y balance. Respetar la naturaleza y dejarla ser, es respetar toda la vida y el territorio.