En la histórica ciudad amurallada del Viejo San Juan, una nueva controversia ambiental amenaza directamente el escaso patrimonio forestal urbano. A través de la plataforma digital Salvemos El Morro, una coalición comunitaria encendió las alarmas públicas frente al proyecto de infraestructura vial denominado Improvements to Street & Pedestrian Areas Near El Morro, Phase II. Quieren remover árboles nativos y costeros robustos, que dan sombra y son hogar de la vida silvestre y migratoria, por una rotonda y más ‘palkin’ para los carros de las escoltas y policías que custodian La Fortaleza.

Esta iniciativa gubernamental, promovida por el Municipio de San Juan y la Autoridad de Carreteras y Transportación (ACT), contempla realizar diversos trabajos físicos en las calles y áreas peatonales adyacentes al histórico Castillo San Felipe del Morro, abarcando repavimentación, reconstrucción de aceras y mejoras en los sistemas de drenaje pluvial.
¿Cuál es la controversia?
El punto central de la controversia radica en la ejecución de la obra, encomendada al contratista Inegra Design Group, PSC, y bajo la supervisión directa del inspector Carlos Gallardo Méndez.
De un inventario forestal oficial que contabilizó más de ciento ochenta y tres árboles en el perímetro del proyecto, las autoridades han marcado exactamente cincuenta especímenes para su remoción total, justificando dicha tala por supuestos conflictos logísticos con las labores de construcción pesada.
Como respuesta de mitigación ambiental acordada según las reglamentaciones vigentes del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), la estipulación establece el pago de apenas sesenta y cinco dólares por cada árbol destruido, sumando un irrisorio total de tres mil doscientos cincuenta dólares.


Removerían especies de nativas y costeras hábitats para fauna silvestre
Lo que se encuentra en riesgo crítico es la salud ecológica, el bienestar comunitario y la resiliencia climática de la zona capitalina. La lista de remoción abarca especímenes de dieciocho especies identificadas, entre las que figuran el roble venezolano, frangipani, júcaro, flamboyán, almendro, uva de playa, palma de coco, palma de sombrero y roble nativo.
Estos árboles proveen sombra vital frente al intenso calor caribeño, reducen las islas de calor urbano, filtran contaminantes atmosféricos y sirven como hábitat indispensable para la fauna silvestre local y migratoria.
Propuesta comunitaria de valor ecológico y patrimonial
Reemplazar décadas de crecimiento vegetal maduro con superficies de hormigón y una compensación simbólica demuestra una visión torpe de planificación pública.
Frente a este escenario de deforestación planificada, la acción ciudadana activa ya supera las cinco mil firmas respaldando la protección de nuestra infraestructura verde.
La exigencia de la comunidad organizada es directa, firme e innegociable: paralizar inmediatamente las talas y obligar a las agencias a rediseñar los planos.




Más allá de detener la destrucción, la comunidad propone una alternativa integradora y de alto valor patrimonial: la creación de un gran paseo ecológico y peatonal que conecte de manera armónica los históricos predios de El Morro con el parque adyacente, transitando paralelo al majestuoso sistema de las murallas hasta desembocar en la emblemática plaza de la estatua de la Rogativa.
Este rediseño utilizará los cincuenta árboles amenazados como el eje central de la experiencia urbana, garantizando un corredor fresco, verde y respetuoso con la historia de la isleta.
Todos podemos apoyar la propuesta comunitaria
Con la adopción de la valiosa propuesta comunitaria se gana la preservación permanente de un ecosistema urbano frágil e irremplazable, protegiendo el entorno natural que disfrutan a diario tanto residentes locales como visitantes.
Asimismo, el triunfo de la ciudadanía sienta un precedente fundamental de gobernanza ambiental, forzando a las agencias públicas a priorizar la conservación verde en todo proyecto vial futuro.
Por ello, es imperativo y urgente convocar a la más amplia participación ciudadana para detener esta afrenta contra la ecología y el patrimonio histórico. Invitamos a cada persona a informarse, sumar su firma y alzar su voz para oponerse de manera enérgica y contundente a esta propuesta municipal y gubernamental.
La defensa del patrimonio natural e histórico requiere de la movilización de todas las voluntades; unidos podemos evitar que las maquinarias avancen y asegurar que el cemento no termine sepultando la vida.