La península ibérica está viviendo estos días uno de los peores episodios de incendios forestales de su historia reciente. Lo que comenzó como varios focos simultáneos se convirtió en una emergencia nacional que obligó al Gobierno a activar por segunda vez en su historia este mecanismo extraordinario, tras el apagón generalizado del año pasado.
La magnitud de las llamas, alimentadas por condiciones meteorológicas “especialmente adversas”, llevó al límite las capacidades de respuesta de las comunidades autónomas y requieren ahora de la movilización de recursos estatales y europeos para frenar la crisis.
Los datos oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico reflejan la brutalidad de esta temporada de incendios forestales. Hasta el 26 de julio, la superficie quemada en lo que va de año asciende a 152,678 hectáreas (o unas 388 cuerdas de terreno), seis veces más que las 24,133 hectáreas (61,380 cuerdas) contabilizadas en el mismo periodo de 2025.
Los grandes incendios forestales —aquellos que superan las 500 hectáreas (1,272 cuerdas)— se han multiplicado por más de cuatro: 32 frente a los siete del año anterior.
Solo en los incendios de Ávila y Madrid de esta semana, se han quemado al menos 42,000 hectáreas(106,859 cuerdas), según cálculos de eldiario.es a partir de imágenes satelitales.

El fuego no entiende de fronteras administrativas. La declaración de emergencia nacional, al principio circunscrita a la Comunidad de Madrid y Ávila, se amplió el sábado a la provincia de Toledo ante el avance incontrolado de las llamas impulsadas por el viento.
En total, más de 77,000 hectáreas (195,909 cuerdas) fueron afectadas en Madrid, Ávila y Toledo.
Más de 121,000 personas desplazadas
Detrás de las cifras hay cientos de miles de vidas trastocadas. Más de 121,000 personas fueron evacuadas o confinadas por los incendios.
En la Comunidad de Madrid y Ávila, unas 90,000 personas fueron afectadas entre evacuados y confinados. En la Vall d’Uixó (Castellón), el fuego ha arrasado unas 4.300 hectáreas y ha obligado a desalojar 18 municipios, con más de 16.000 evacuados.
El balance humano ya es doloroso. En el barranco de Manises (Valencia), un hombre de 78 años falleció el sábado al quedar atrapado en su coche. El Rey Felipe ha visitado a los evacuados en Villamanta y ha reconocido que “colectivamente, hemos perdido una cantidad incalculable de patrimonio natural”.

Una ventana de oportunidad
Los equipos de extinción, reforzados con medios aéreos y terrestres de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y de otros países europeos, trabajan contrarreloj. UME informa que el perímetro de los fuegos de Madrid y Ávila “está contenido”, aunque persisten varias cabezas activas.
La principal preocupación se sitúa ahora en el entorno del pantano de San Juan, donde se teme que las reactivaciones y el cambio previsto en la dirección del viento compliquen la evolución de la emergencia.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha visitado el puesto de mando en Ávila y ha advertido de que se avecinan “horas difíciles”, aunque ha reconocido que la evolución del fuego durante la noche fue positiva. Por su parte, el Consejo de Ministros aprobará la declaración del territorio quemado como “zona gravemente afectada por emergencias de protección civil”.
Videoclip de CBS que repasa los daños provocados por los fuegos en diversas comunidades autonómicas de España. | TikTok.com@cbsnews
La desinformación como combustible añadido
En medio de esta emergencia, emerge un fenómeno igualmente peligroso: la desinformación. Sánchez ha criticado duramente a quienes utilizan las redes sociales para difundir bulos y noticias falsas.
Circulan afirmaciones sin fundamento que atribuyen los incendios a intereses espurios, como la instalación de placas solares o la exploración minera. Como recuerda AFP Factual, la desinformación alrededor de los incendios forestales se activa cada temporada.
En 2025, las llamas ya vinieron acompañadas de imágenes descontextualizadas, prohibiciones falsas de limpiar montes y conjeturas sobre las causas. En este contexto, los expertos recomiendan informarse a través de fuentes oficiales y no compartir contenido sin verificar.
La desinformación no solo genera alarma social, sino que resta atención y recursos a lo que importa: la extinción del fuego y la protección de las personas.

Un problema estructural
El fuego de estos días no es un accidente aislado, sino la manifestación más visible de una crisis ecológica y territorial profunda. El abandono rural, la falta de gestión de los montes y las condiciones de sequía y calor extremo —agravadas por la emergencia climática— conforman un cóctel explosivo.
Como señala Sánchez, toda la península ibérica está “sufriendo los efectos de la emergencia climática de una manera muy específica”.
La comisionada de gestión de crisis de la UE, Hadja Lahbib, advierte que el año pasado ardieron un millón de hectáreas en verano y que se espera “otro récord histórico triste” porque la temporada ha comenzado antes.
Los pronósticos apuntan a otra ola de calor. La crisis climática y el fuego no dan tregua.
Referencias
Agence France-Presse (AFP). (26 de julio 2026). La desinformación sobre los incendios forestales en España amplifica el impacto de las llamas.
La Marea. (24 de julio 2026). Más de 120,000 personas evacuadas a causa de los incendios que desbordan varias provincias.
Jones, S. (26 de julio 2026). Europe wildfires: ‘Difficult hours lie ahead’ in battle to contain fires, says Pedro Sánchez as more than 300,000 flee homes in France and Spain. The Guardian.
El País. (26 de julio 2026). Última hora de los incendios forestales, en directo.
elDiario.es. (26 de julio 2026). Última hora de los incendios | Desalojan Almedíjar y Azuébar por el avance del fuego de la Vall d’Uixó.
Público.es. (26 de julio 2026). Los incendios han arrasado 152,000 hectáreas en España, seis veces más que en 2025.