Niccolò Comini, Michel Kerf y Hayley Pottle | Banco Mundial Blogs
La Amazonía no solo es el bosque tropical más grande del planeta; también es un pilar fundamental para la estabilidad ambiental global y la conservación de la biodiversidad. Su inmensa extensión regula los patrones de lluvia, almacena enormes cantidades de carbono, alberga una biodiversidad única y constituye el territorio ancestral de más de 420 pueblos indígenas y sus comunidades. Sin embargo, este ecosistema enfrenta amenazas cada vez mayores. Los cambios ambientales, la deforestación acelerada y diversas presiones socioeconómicas la acercan a un punto de no retorno.

Frente a estos desafíos, las tecnologías digitales ofrecen un enorme potencial para fortalecer la conservación y promover un desarrollo más sostenible. No obstante, ese potencial solo podrá materializarse si existen condiciones habilitantes, como infraestructura tecnológica, conectividad a Internet y marcos adecuados de gobernanza de datos. El nuevo informe del Banco Mundial, Advancing Amazonian Conservation through Digital Technologies, analiza cómo las herramientas digitales pueden potenciar los esfuerzos de conservación y desarrollo sostenible en la Amazonía y presenta recomendaciones concretas para maximizar su impacto.
Escalar las tecnologías digitales para el monitoreo ambiental
Las tecnologías digitales forman parte de las estrategias de conservación de la Amazonía desde hace varias décadas, y una de las principales conclusiones del informe es que resulta esencial consolidar las soluciones que ya han demostrado ser efectivas, al tiempo que se incorporan de manera estratégica nuevas tecnologías.
Herramientas consolidadas, como las imágenes satelitales y las cámaras trampa, continúan ofreciendo soluciones confiables y costo-efectivas para monitorear la deforestación, la fauna silvestre y los cambios ambientales. Sin embargo, aún persisten barreras importantes para ampliar su uso, entre ellas los elevados costos —en muchos casos asociados a aranceles de importación—, la limitada capacidad técnica y diversos desafíos socioculturales, como interfaces poco adaptadas a los usuarios y la falta de reconocimiento legal de los datos recopilados por las comunidades.
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