El reciente informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (2026), publicado de forma conjunta por la Food and Agriculture Organization of the United Nations, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, la Organización Mundial de la Salud, el Programa Mundial de Alimentos y United Nations Children’s Fund (UNICEF), presenta un panorama muy complejo sobre los diversos sistemas alimentarios globales.
Aunque los nuevos cálculos mundiales confirman una mejora continua y gradual con la disminución del nivel de hambre mundial, al 7.8 % durante el año 2025, la cruda realidad estructural es que mantener una nutrición adecuada sigue siendo hoy un privilegio inalcanzable para vastos sectores de la humanidad.
El hambre afecta a más de 600 millones de personas
A nivel global, el hambre afectó directamente a 645 millones de seres humanos durante 2025, lo cual representa una reducción al compararse con los años más críticos.
Sin embargo, la seguridad alimentaria moderna no se fundamenta solo en tener acceso a las calorías suficientes necesarias para sobrevivir a diario, sino en lograr acceder equitativamente a los diversos alimentos que conforman una dieta saludable, definida como adecuada, equilibrada, diversa y moderada.
Es aquí donde nuestro hemisferio americano enfrenta su desafío socioeconómico de mayor envergadura histórica en la actualidad. Los detallados datos de este compendio internacional son alarmantes para toda nuestra región.

Caro el costo diario de una dieta saludable
El costo diario de una dieta saludable durante el año 2025 logró alcanzar su punto estadístico más alto en toda América Latina y el Caribe, cifrándose en unos elevados $4.91 de paridad de poder adquisitivo (PPA) por cada individuo.
Este promedio económico regional supera de manera significativa el promedio mundial fijado en $4.28 PPA, al igual que los costos documentados para otras grandes regiones, tales como el continente de África con $4.35 PPA, Asia mostrando $4.33 dólares y América septentrional y Europa reportando un nivel comparativamente menor de $3.64 PPA.
Esta enorme barrera económica significa en términos prácticos que, a nivel global, unos 2 690 millones de personas, cifra que abarca el 32.7 % de la población total del planeta, no pueden permitirse el acceso sostenido a una dieta catalogada como saludable.

Más costosos los vegetales en América Latina y el Caribe
En el caso específico de América Latina y el Caribe, a pesar del hecho positivo de que dicha prevalencia estadística disminuyó de forma progresiva hasta lograr situarse en un esperanzador 25.7 %, existe una situación particular que llama la atención: paradójicamente, resultan ser los vegetales frescos los que terminan representando la mayor proporción porcentual del costo económico de la dieta diaria.
Esto marca una colosal diferencia en comparación directa con otras latitudes internacionales, donde son generalmente los alimentos derivados de origen animal los que imponen siempre la carga financiera más pesada sobre los ajustados presupuestos familiares de las mayorías.
Las futuras estrategias de política pública deben combinar importantes inversiones destinadas hacia nuevas tecnologías agroecológicas, la expansión comercial solidaria, una eficiente cadena logística nacional y drásticas reducciones sistemáticas en todos aquellos costos asociados con lograr alimentar de manera nutritiva a las poblaciones más vulnerables.